TERCER DOMINGO DE PASCUA
Reflexionando y orando

Oración colecta del tercer domingo de Pascua

Que tu pueblo, Padre, exulte siempre al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu, y que la alegría de haber recobrado la adopción filial afiance la esperanza de resucitar gloriosamente. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Oración dirigida a Dios Padre. Desde el inicio, el pueblo creyente, conocedor de los beneficios recibidos, desea que estos dones, tan graciosamente dados, le sean motivo de alegría, tanto porque con ellos el pueblo creyente, tú y yo, ha sido renovado y mejorado, y ha crecido en la fe del misterio pascual. La presencia del Espíritu Santo testifica al pueblo cristiano que ha recobrado la adopción filial. Hasta que Cristo Jesús murió y resucitó por nosotros, no experimentábamos el amor de Dios. El deseo de Dios aún no se había realizado plenamente. Por Cristo, hemos recobrado la adopción filial. ¡Somos hijos de Dios! Esto, que es el motivo de la alegría pascual, también es el fundamento de la esperanza de resucitar gloriosamente.
La alegría es el signo distintivo del tiempo en el que los cristianos celebramos la resurrección de Jesús. Es el gozo que no se acaba, porque Cristo ya no muere; y la alegría que nos adquirió con su muerte no tiene descanso, no posee límite de caducidad. Si la alegría que nos ha dado, fuera limitada, necesitaríamos otro Redentor mejor, y esto no es posible , porque en Cristo Jesús Dios Padre nos lo ha dado todo sin límite de caducidad. Y Cristo está vivo para interceder por nosotros.

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