DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Reflexionando y orando

Oración colecta

Oh Dios, que por el misterio de esta fiesta santificas a toda tu Iglesia extendida por todos los pueblos y naciones; derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y realiza ahora también, en el corazón de tus fieles, aquellas maravillas que te dignaste hacer en los comienzos de la predicación evangélica.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Han llegado los días de Pentecostés cuando Cristo Jesús envió el Espíritu Santo prometido sobre los apóstoles reunidos en oración con María, la Madre de Jesús. No fue un momento esporádico. No fue un privilegio para unos cuantos elegidos. Fue enviado a toda la Iglesia que comenzaba a tener vida, a realizarse, por la cual Jesús había dado su vida y había también resucitado. Y esta maravilla sigue realizándose hoy en nosotros. La Iglesia, tan necesitada de los dones del Espíritu Santo y de su presencia, sigue recibiendo en nosotros esos dones, por los cuales vamos creciendo espiritualmente y nos ayudan a ser cada vez más semejantes a Jesús. Así la Iglesia, por la presencia del Espíritu Santo, crece más y más de un modo a veces imperceptible. Confiados en la palabra de Jesús le pedimos, de una manera especial hoy, que nos envíe de nuevo el Espíritu Santo y realice, sirviéndose de nosotros, las maravillas primeras de los comienzos de la predicación apostólica.
El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones
con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

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