DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Reflexionando y orando

Oración colecta

Dios todopoderoso, que posees toda perfección, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre y concédenos que, al crecer nuestra piedad, alimentes todo bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Afirmamos el poder de Dios, infinito en todas las perfecciones, y por eso acudimos a Él. Y lo hacemos con seguridad y confianza. Dios es digno de todo amor y respeto; su nombre, su persona. Por ser Él quien es, nuestros corazones, nuestra mente deben reconocer su grandeza y su amor para con nosotros; por eso le pedimos que infunda “en nuestros corazones el amor de su nombre”.

Aunque todo lo recibimos de Dios, nosotros tenemos que poner de nuestra parte la firme voluntad de “crecer en la piedad”, en el respeto a Dios, para que estemos dispuestos a alimentarnos de los bienes que nos da, confiando en que, con su cuidado amoroso por nosotros, nos conservará esos bienes.

El Padre de nuestro Señor Jesucristo

ilumine los ojos de nuestro corazón,

para que conozcamos cuál es la esperanza

a la que hemos sido llamados.

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