DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Reflexionando y orando

 

Oración colecta

Oh Dios, por ti nos ha venido la redención y se nos ofrece la adopción filial; mira con bondad a los hijos de tu amor, para que cuantos creemos en Cristo alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Comienza la oración con una afirmación fundamental: por Dios nos ha venido la redención. Lo que nosotros no podíamos conseguir con nuestro personal esfuerzo, Dios nos lo ha dado gratuitamente. ¿Será porque se nos da gratuitamente por lo que no la estimamos? Acostumbrados como estamos a sólo valorar lo que conseguimos con dinero, los regalos de Dios nos parecen de poca importancia. Sin embargo, en la redención se nos ofrece la adopción filial: hijos de Dios somos porque Cristo  nos ha liberado de la esclavitud del pecado por su muerte. Y si hijos de Dios, le pedimos a nuestro Padre que nos mire con bondad, pues somos hijos de su amor, y nos conceda la libertad verdadera, la que Él nos da y que nos lleva a la vida eterna.

Si creemos en Cristo Jesús, conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres (cf. Jn 8, 32).

El que ama a su prójimo no le hace daño. Por eso el amor es cumplimiento de la ley (cf. Rm 13, 8-10)

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