¿Qué SON LAS AMENAZAS NATURALES?

 

Francisco López Bermúdez

Los poderosos huracanes Harvey e Irma, sin olvidar entre otros a los pasados Mitch y Katrina, han producido récord de intensidades en vientos y lluvias, han arrasado e inundado extensos territorios, producido enormes pérdidas económicas y ocasionado decenas de víctimas. Estos extraordinarios fenómenos meteorológicos que con frecuencia se originan en los mares tropicales ¿son amenazas naturales o mecanismos en los que interviene la actividad humana?
Es frecuente que mucha gente califique a cualquier fenómeno extraordinario de la naturaleza, con repercusiones en la población, como “amenaza o catástrofe natural”, desconociendo que en buena parte de estos fenómenos se halla la actividad humana, como son, por ejemplo, las repercusiones que está teniendo el calentamiento global de la atmósfera y el consiguiente cambio climático que se está registrando en todo el planeta. A menudo no es fácil deslindar las “amenazas naturales “de las “amenazas antrópicas”, es decir aquellas inducidas por el ser humano, por ello, conviene saber lo que son unas y otras. Una definición ampliamente aceptada caracteriza a las “amenazas naturales” como “aquellos procesos del medio ambiente que son peligrosos para al ser humano causados por fuerzas extrañas a él”. En este escrito el término “amenazas naturales” se refiere específicamente, a todos los fenómenos atmosféricos (huracanes, ciclones, tormentas, granizo, sequías…), hidrológicos (riadas, inundaciones, maremotos, tsunamis, etc.), geológicos (fallas, terremotos, erupciones volcánicas y flujos de lava, desprendimientos de rocas, avalanchas y deslizamientos de laderas, hundimientos del terreno…), geomorfológicos (erosión y sedimentación) y a los incendios (provocados por los rayos de tormenta) que por su ubicación, severidad y frecuencia tienen la fuerza de afectar severamente al ser humano, a sus estructuras y a sus actividades. La calificación de “natural” excluye a todos los fenómenos causados por el ser humano, tales como las guerras, los vertidos y contaminación de mares, ríos y lagos, la degradación de ecosistemas, los incendios provocados, la pérdida de suelo fértil por mal uso y gestión, la desertificación, etc.
Sin embargo, pese al término “natural”, sus amenazas suelen tener algunos elementos de participación humana, por ejemplo, un fenómeno físico como es una erupción volcánica que no afecte a población alguna, es un evento natural, y no una amenaza natural. Mientras que un fenómeno natural de alta energía que se manifieste en un territorio poblado, es un proceso peligroso que suele causar serios daños más allá de la capacidad que tiene la sociedad para responder, es un desastre natural. En áreas poco o nada pobladas como son gran parte de los desiertos del mundo (Sahara, Gobi, Atacama, Kalahari, Arábigo…) y la Antártida, los poderosos fenómenos naturales no constituyen amenazas y tampoco son desastres. Un desastre es un fenómeno natural que ocurre en territorios poblados con densas y variadas actividades humanas.
A pesar de que el ser humano puede hacer muy poco para alterar la intensidad e incidencias de la mayoría de los fenómenos naturales, si puede actuar con algunas medidas con el fin de que esos procesos naturales no se conviertan en desastres causados por sus propias intervenciones ya que estas pueden aumentar la gravedad y consecuencias de estos fenómenos. Por ejemplo, cuando se construyen asentamientos de población y redes viarias en áreas inestables a causa de los terremotos, de la actividad actividad volcánica, de las fuertes pendientes de las laderas, del substrato rocoso mal consolidado, etc. Cuando el ser humano degrada y destruye ecosistemas y desemboca en la desertificación del territorio. Cuando los incendios de la cobertura vegetal son provocados por el hombre. Cuando se salinizan los suelos agrícolas por el uso de aguas muy salobres en el regadío. Cuando se construyen viviendas en los lechos de inundación de los cauces fluviales y en los sectores de litoral bajo vulnerables a los temporales y sus fuertes oleajes, etc. Por todo ello, en áreas de alto riesgo por los fenómenos naturales, el desarrollo sustentable sólo puede ser posible con una adecuada planificación del territorio que evalúe la presencia de la amenaza, riesgo y poder destructivo que encierran los procesos físicos de alta energía de la naturaleza, y sus potenciales efectos en los bienes y servicios de la sociedad, además de tomar y aplicar medidas que puedan reducir la vulnerabilidad de las poblaciones que viven en áreas de riesgo.
Estos son algunos de los fenómenos naturales más peligrosos:
Terremotos: son fenómenos que se originan por la repentina liberación de la energía interna de la Tierra por la colisión de las placas tectónicas y las fallas de la corteza terrestre. Son una seria y directa amenaza a causa de su irregularidad en los intervalos de tiempo entre sus manifestaciones, casi siempre son imprevisibles. La escala sismologica de Richter o escala de magnitud local, expresa la a energía que libera un terremoto, mientras que la escala escala sismológica de Mercalli evalua la intensidad através de las consecuencias, efectos y daños causados.
Volcanes: son perforaciones de la corteza terrestre por las que ascienden a la superficie gases, materiales piroclásticos, cenizas y rocas fundidas que originan corrientes de lava cuya acción y efectos sobre el terreno está determinada por la gravedad, la topografía y la viscosidad de los materiales fundidos que originan la lava.
Deslizamientos: este término incluye avalanchas, derrumbes, caídas y flujo de rocas y materiales no consolidados. Son causados por terremotos, erupciones volcánicas, suelos saturados por el agua de precipitaciones intensas y copiosas, socavamientos laterales de los ríos, deforestaciones, etc. El impacto de estos fenómenos sobre el territorio y la población depende de las características del derrumbe.
Inundaciones: se suelen diferenciar dos tipos de inundaciones, por un lado, los desbordamientos de los ríos a causa de los abultados caudales que originan las fuertes precipitaciones; por otro, las inundaciones costeras asociadas a huracanes y grandes temporales. Los tsunamis son un tipo especial de inundación costera.
Huracanes y tsunamis: los primeros son depresiones tropicales que se generan sobre aguas marinas oceánicas a bajas latitudes. Generan fortísimos vientos, abultadas precipitaciones y grandes oleajes. Los tsunamis se caracterizan por gigantescas olas de larga duración y extensión causadas por terremotos, actividades volcánicas y grandes derrumbes en el suelo marino.
Sequías: Son situaciones prolongadas de insuficiencia de precipitaciones, su escasez representa una situación permanente de falta de agua en función del nivel demanda del territorio o región y de las características de los sistemas de explotación del recurso. Habida cuenta que la sequía es una anomalía natural transitoria, debe diferenciarse de la aridez, que es una situación estructural natural de falta de agua de una región y por tanto permanente.

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