DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

Reflexionando y orando

Oración colecta

Oh Dios, que manifiestas tu poder sobre todo con el perdón y la misericordia, aumenta en nosotros tu gracia, para que, aspirando a tus promesas, nos hagas participar de los bienes del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

A veces pensamos que el hombre es más fuerte cuando conserva en su interior la ofensa recibida. Retener lo que no es suyo, la ofensa, es signo de debilidad, pues es apoyarse en algo tan débil: no estar dispuesto a conceder el perdón. Dios manifiesta su poder precisamente perdonando, otorgando misericordia a quien la pide y la ofrece a su vez. En la debilidad manifestó Dios Padre su poder cuando entregó a Jesús a la muerte por nosotros, “dándonos así pruebas evidentes de su amor”. No es fuerte aquel que retiene la ofensa en su corazón, sino el que la echa fuera perdonando al ofensor. La grandeza del hombre consiste en saber perdonar.

¿Qué gracia es la que pedimos en la oración? La de saber sobre todo perdonar y olvidar la ofensa;  así nuestros deseos de recibir las promesas de Dios serán sinceros y participaremos de los bienes del cielo.

Señor, da gloria a tu nombre,

tratándonos conforme a la abundancia de tu misericordia.

Imitemos a Dios siendo signos de su perdón en el mundo.

 

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