La Vida Consagrada:

Epifanía del amor de Dios en el mundo

   Isaac González Marcos, Isaac (ed),

Marta Garre Garre FP
Instituto Teológico de Murcia OFM
Universidad Pontificia Antonianum

 El volumen que publicó el Centro teológico de san Agustín  con motivo de la celebración de las XVII Jornadas Agustinianas  el pasado 7-8 de Marzo de 2015, está dedicado a un tema que no puede ser más actual: La Vida Consagrada. Epifanía del Amor de Dios en el mundo, coincidiendo con el año 2015, dedicado por el papa Francisco a la Vida Consagrada, al recordar los 50 años de la constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, el Decreto sobre la adecuada renovación de la vida religiosa Perfectae Caritatis y haciéndose eco de la Exhortación Apostólica Vita Consecrata, de san Juan Pablo II.

La obra recoge las nueve conferencias que fueron expuestas en las Jornadas por ponentes de reconocido prestigio en cada una de sus disciplinas, elaboradas cada una de ellas con el fin de dar respuesta a los objetivos y expectativas que para el año de la Vida Consagrada proponía el Papa en su Carta Apostólica A todos los Consagrados con motivo del año de la Vida Consagrada (21 Noviembre 2014).

De este modo, para mirar al pasado con gratitud por los 50 años de Concilio Vaticano II, –primer objetivo señalado por el Papa-, exponen sus trabajos: Rafael Lazcano con Los Orígenes de la Orden Agustiniana, en la que, tras una investigación seria, crítica y rigurosa, inicia un recorrido por  la historiografía agustiniana desde el s. III, a fin de desenmascarar cuestiones cruciales en orden a un mayor esclarecimiento del origen y fundación de la Orden de san Agustín; Tomás marcos, en La renovación en el Decreto Perfectae Caritatis va directamente al grano en el análisis de las líneas fundamentales del documento para zambullirse de lleno en cuestiones que atañen a la puesta al día de la Iglesia y de la Vida Religiosa; y, por último, completa este bloque Isaac González Marcos con Jornadas Mundiales de la Vida Consagrada (1997-2014), en las que,  a través de las homilías de dichas Jornadas, nos ofrece una magnífica síntesis de la doctrina y pensamiento general de los tres últimos papas (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco).

El segundo bloque de conferencias gira en torno al segundo objetivo de los señalados por el Papa: vivir el presente con pasión y se compone de cuatro intervenciones. La primera, de José Cristo García Paredes, que nos presenta El liderazgo en el Espíritu. Perspectivas antropológica, teológica y metodológica,  ofrece una interesante reflexión sobre el liderazgo de nuestros institutos hoy articulada en cuatro claves que nos parecen muy acertadas.

Destacamos dos aspectos que nos parecen esenciales: en primer lugar, hay que evitar idolatrar al líder y este tiene que abrirse  a la correlación, es decir, hay que contar con todos y no servir sin contar con algunos, se trata de crear el equilibrio que consiguió Jesús entre un liderazgo de humildad y un liderazgo ambicioso que sea un buen ejemplo para la transformación de los modelos de poder; en segundo lugar, un auténtico líder religioso no debe perder nunca la conciencia de que ha sido llamado a ser un colaborador estrecho del Espíritu Santo, al estilo del liderazgo histórico del mismo Jesús, cuyas línea de acción se contienen en cada una de las parábolas que sintetizan los valores del Reino.

La segunda intervención corre a cargo de Gema Anglés con Experiencias de Nueva Evangelización en la comunidad contemplativa de Agustinas en Sant Mateu (Castellón), nos brinda una mirada de esperanza hacia el futuro al leer la historia de esta comunidad de contemplativas que iniciaron en 2011 una experiencia con jóvenes, la cual les sirvió como base para iniciar un ciclo de encuentros enmarcados en la Nueva Evangelización, muy acorde con la urgencia de comunión en nuestros días entre la vida religiosa y la realidad actual. Dicha experiencia, constituye, además, en nuestra opinión, un vivo modelo vivo de comunidad guiada por el Espíritu,-según el modelo que proponía García Paredes-, que a base de mucha humildad y apertura de corazón, ha ido aprendiendo con el tiempo que es Él quien tiene que ir por delante, que es Él quien tiene que ir dando las indicaciones a través de los acontecimientos y las posibilidades, lo cual requiere la aceptación continua y renovada de que los planes de Dios no son nuestros planes.

La tercera intervención, de Agustín Sánchez Manzanares, Psicología y Discernimiento espiritual, nos invita a reflexionar sobre la perspectiva interdisciplinar del discernimiento espiritual cristiano. El texto abre un interesante camino a la difícil tarea de formadores y educadores en la vida cristiana y religiosa. Trata de despertar en nosotros la conciencia de que en toda persona hay un mediador psíquico de todo lo creído por la fe, que se halla en la génesis de nuestras actitudes,  interpretaciones y decisiones  y que determina nuestra conducta en el terreno espiritual. Pero, con frecuencia, este mediador psíquico muestra inconsistencias que es preciso detectar pues las mismas son causa de psicodinamismos espirituales erróneos que dificultan la apropiación o la asimilación correcta del Misterio de Cristo por la persona.

Por último, la cuarta intervención, de  Carlos Martínez Oliveras, La Dimensión sacramental de la vida religiosa. La Consagración como memoria Iesu y signo escatológico, nos invita a repensar la sacramentalidad, esta categoría hermenéutico teológica que es fundamental en un contexto como el de hoy tan secularizado, pues una correcta comprensión de la misma nos ayuda a conectar mejor con aquellas estructuras fundamentales  del ser humano que son capaces de acercarle a Dios, toda vez que hace consciente  a la persona de la significatividad de la vida religiosa como signum de una vida que lleva  a la radicalidad el sacramento del bautismo y que vive su testimonio ante el mundo como un auténtico sacrifico eucarístico.

El último bloque de conferencias que hace referencia al último de los objetivos, abrazar el futuro con esperanza, fruto de la fe en el Señor de la historia, lo componen los trabajos de Olga Arranz García y Marceliano Arranz Rodrigo: ¿Enseñanza o domesticación? Educar en la era de las TIC y de Eusebio Hernández Sola: “La Vida Consagrada en la Iglesia que sueña el Papa Francisco”.

El primero de ellos va dirigido a la tarea educativa en los centros católicos y constituye un interesante aporte de renovación para aquellos centros que estén comprometidos con ofrecer una enseñanza de calidad haciendo uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC)  aplicadas en el ámbito docente; en particular, se hace eco de las técnicas de educación a distancia o e-Learning que están destinadas a ser la gran herramienta educativa del siglo XXI; cómo gestionarlas y ofrecerlas a los alumnos de acuerdo con una enseñanza que al mismo tiempo no olvide en ningún momento el cultivo y promoción de los valores morales y religiosos es todo un reto para los colegios que requiere aprendizaje de los docentes y obliga a replantear componentes esenciales del proceso educativo: desde cómo enseñar y cómo aprender hasta la revisión de aulas e infraestructuras y de los medios que se utilizan para ello.

El segundo de los trabajos mencionados, nos refresca la memoria con las frases y misivas desconcertantes que el Papa Francisco viene lanzando a la Iglesia y a la vida religiosa desde su primera Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, las cuales nos obligan a revisar nuestra praxis evangelizadora. Y es que “la propuesta del Evangelio no es la de una mera relación personal con Dios” (EG 81); el Papa no acepta una espiritualidad desencarnada porque el amor no está en las palabras sino en las obras; la pasión por Jesús se ha de convertir en la pasión por su pueblo (EG 269); por ello, lo que más alegra el corazón del Papa es el contacto con el pueblo, la iglesia y, en particular, la vida religiosa, está llamada a ser sacramento de la ternura del Padre y, especialmente, con los pobres, pues este es el criterio de autenticidad que le indicaron a Pablo (cf. Gál. 2,10).

La frase del Papa “Dios quiere la felicidad de sus hijos también en esta tierra aunque estén llamados a la plenitud eterna” (EG. 182), debería ser un acicate constante para la vida religiosa, que nos mueva a repensar de qué manera podemos poner al servicio de los demás la fuerza profética de nuestros carismas, la fidelidad creativa de nuestros fundadores y, en definitiva, la imaginación de la caridad para llegar a ser esos auténticos samaritanos que necesita la Iglesia preocupados en construir el futuro feliz de tantas personas que nos necesitan, no por obligación ni como un peso que nos desgasta sino como una opción personal que nos llena de alegría (cf. EG 269).

No cabe duda de que el mensaje de estas XVII Jornadas Agustinianas puede ser un buen revulsivo para la reforma de la Vida Religiosa que quiere el Papa Francisco en la Iglesia del s. XXI, una Iglesia des-centrada que se sienta madre de todos los hombres, y una Vida Religiosa sin miedos, que prescinda de sus seguridades y esté siempre abierta a la novedad del Espíritu Santo.

Centro Teológico san Agustín, Madrid 2015, 431 pp, 22×14, 5 cm.

 

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