EVANGELIO DIARIO FRANCISCANO

 San Francisco comienza la Regla de la Orden Franciscana de esta forma: «La Regla y vida de los Frailes Menores es ésta, a saber: guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (Rb 1,1; cf Rnb 1,2)). Desde su conversión hasta el final de sus días, el sentido a su vida se lo ha dado seguir a Jesús pobre y crucificado, y según se relata en el Evangelio. San Francisco, el «hombre evangélico» por antonomasia (cf LM 1,5; 13,5; etc), su obsesión es  la palabra y obra de Jesús.

Después de un largo período de reflexión y oración, San Francisco encuentra el camino que le lleva Dios y a los hombres cuando escucha el Evangelio de la Misión (Mc 6,7-13par). El sacerdote se lo explica detalladamente:  «… y al oír  Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia, al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: “Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica”» (1Cel 22; cf LM 3,1).

Y así hasta el final de su vida. En el lecho de muerte, junto a la iglesita de Santa María de los Ángeles, donde comenzó a obedecer las directrices de Jesús según el Evangelio de Marcos y Lucas, habiendo recibido los estigmas como “otro Cristo”,  quiso morir escuchando el Evangelio: «Mandó luego que le trajesen el códice de los evangelios y pidió que se le leyera el evangelio de San Juan desde aquellas palabras: Seis días antes de la Pascua, sabiendo Jesús que le era llegada la hora de pasar de este mundo al Padre… (Jn 12,1 y 13,1). Era el mismo texto evangélico que el ministro había preparado para leérselo antes de haber recibido mandato alguno; fue también el que salió al abrir por primera vez el libro, siendo así que dicho volumen, del que tenía que leer el evangelio, contenía la Biblia íntegra. Ordenó luego que le pusieran un cilicio y que esparcieran ceniza sobre él, ya que dentro de poco sería tierra y ceniza» (1C 110; cf LM 14,5).

La influencia de San Francisco se deja notar en el amor al estudio y meditación de la Escritura en toda la Familia Franciscana. Por eso presentamos el Evangelio diario con un comentario muy breve, que se recoge de la tradición franciscana: los escritos de San Francisco, Santa Clara, San Antonio, San Buenaventura, Beato Escoto, y de tantos y tantos santos, místicos y estudiosos, etc., que a lo largo de la historia lo han vivido y comentado, siguiendo a Jesús y a San Francisco. A continuación se ofrece una glosa para que sirva de guía y orientación para cada día. Los domingos contienen las tres lecturas.

Además, al inicio de la página evangélica, se indica la Liturgia de las Horas y los Santos que la Iglesia y la Familia Franciscana celebran, según está publicado en el Diurnal Franciscano ( Murcia 2014) y las jornadas y colectas nacionales y universales de la Iglesia. Al final se presenta el directorio de la Misa, la Corona Franciscana, el Rosario, Viacrucis, Oraciones del cristiano, de San Francisco y Santa Clara y el listado por meses de los santos y beatos obligatorios para la Iglesia universal y de la Familia Franciscana, indicados a lo largo del año.

 

  1. Martínez Fresneda, OFM P. Riquelme Oliva, OFM

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