PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO 

Reflexionando y orando

Oración colecta

Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir acompañados de buenas obras  al encuentro de Cristo que viene,, para que, colocados a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

En toda oración colecta nuestro primer pensamiento va dirigido a Dios. En ésta nos dirigimos al Dios todopoderoso, que es el único que puede concedernos lo que le vamos a pedir.

El adviento es preparación para el encuentro con Cristo. Pero este encuentro no es siempre deseado por los cristianos, por circunstancias personales, sociales, políticas… Sin embargo, llevamos todos dentro el deseo de la vida eterna, del reino de los cielos, de una felicidad sin mezcla de sufrimiento. Dios lo puso en nosotros. Puede suceder que la “felicidad” del presente enturbie el deseo del futuro. Por eso, en la oración le pedimos a Dios que nos conceda, que cobren vida los deseos que Él puso en nuestro corazón, que no se oscurezcan ni se duerman. Y esto se lo pedimos al comenzar el adviento.

No debemos ir solos, sino acompañados de las buenas obras; de aquéllas que han merecido ser premiadas el día del encuentro con Cristo Jesús, y que son las que nos colocarán entre aquellos que también han actuado esperando al Señor y entrarán a poseer la vida eterna.

Tú, Señor, eres nuestro Padre, tu nombre de siempre es “nuestro redentor” (Isaías)

Los que esperan en Dios no quedan defraudados

 

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