El hambre en el mundo vuelve a crecer

por los conflictos violentos y el cambio climático

Francisco López Bermúdez
Facultad de Letras
Universidad de Murcia

El pasado mes de septiembre la ONU, tras la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo es acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición para el 2030, como una de las prioridades de las políticas internacionales,  hizo publico el primer informe sobre la seguridad alimentaria y nutrición en el mundo, constatando que, el hambre tras  haber disminuido de forma  más o  menos constante durante  la última década,   había vuelto a aumentar,  afectando ahora a 815 millones de personas, al menos el once por ciento de la población.  De ellos 155 millones son niños menores de cinco años que padecen desnutrición crónica y 52 millones sufren desnutrición aguda  debido  a la proliferación de conflictos violentos, a las perturbaciones relacionadas con el clima,  a los profundos cambios en los hábitos alimentarios y  a las crisis económicas que  siempre las sufren más los países pobres.

“En la última década, el número de enfrentamientos y conflictos  ha aumentado de forma dramática y se han vuelto más complejos e irresolubles por su naturaleza”, afirman los responsables de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).  En el prólogo al informe,  subrayan que algunas de las tasas más elevadas del mundo de niños con inseguridad para alimentarse y malnutrición, se concentran ahora en zonas de guerras, de colisión.  “Esto ha hecho saltar alarmas que no podemos ignorar: no acabaremos con el hambre y todas las formas de malnutrición para el 2030 a menos que abordemos todos los factores que socavan la seguridad alimentaria y la nutrición. Garantizar sociedades pacíficas y comprensivas  es condición necesaria para ese objetivo”, aseguran los dirigentes de la ONU.

Por  hambruna se entiende cuando la tasa de mortalidad diaria, en una zona específica, es de más de dos adultos o cuatro niños por cada 10.000 habitantes; cuando más del 30 por ciento de los niños sufren  desnutrición aguda y cuando la población ingiere menos de las 2100 kilocalorías diarias como recomienda la FAO y otros organismos. La hambruna golpea dramáticamente, antes y ahora a muchas zonas de países africanos, especialmente  a   Sudán del Sur, Somalia,Republica Centroafricana, Chad, Zambia, Sierra Leona, Madagascar, y existe un grave riesgo de que el hambre se incremente en países de conflictos como  Yemen,  Nigeria, Irak y también en el sudeste y oeste de Asia como en Timor Oriental y Afganistan, entre otros. En estos países se ha duplicado el número de personas que se encuentran al borde de la hambruna. Esto supone una marcha atrás respecto a la tendencia de reducción del hambre en el mundo que se venía registrando en los últimos años que de 900 millones de personas desnutridas a principio de siglo se había reducido a menos de 800  en 2015.

El crecimiento del hambre en los países afectados por conflictos es entre un 1,4 y un 4,4 por ciento más alta que en otros países, seis de cada diez personas que padecen hambruna en el mundo viven en países en confrontación,  en conflicto. En contextos de choque, agravados por condiciones de fragilidad institucional y ambiental, ese aumento es entre 11 y 18 puntos porcentuales más elevado. Las personas que viven en países afectados por crisis prolongadas tienen casi 2,5 veces más probabilidades de padecer subalimentación que las que viven en otros lugares.

Los expertos advierten que, incluso en regiones que no sufren de tanta violencia, las sequías e inundaciones ligadas al fenómeno de riesgo que es el cambio climático, así como la desaceleración económica mundial, han llevado tambien a un deterioro de la seguridad para alimentar a sus poblaciones.

Cifras clave

Hambre y seguridad alimentaria

La cifra total de personas que padecen hambre en el mundo asciende a 815 millones:
En Asia: 520 millones
En África: 243 millones
En Latinoamérica y el Caribe: 42 millones

Porcentaje de la población mundial víctima del hambre: 11 por ciento
Asia: 11,7%
África: 20% (En África occidental, 33,9%)
Latinoamérica y el Caribe: 6,6%

Distintas formas de malnutrición

Niños menores de 5 años que sufren desnutrición crónica (estatura demasiado baja para su edad): 155 millones
De ellos, viven en países afectados por distintos niveles de conflicto: 122 millones
Niños menores de 5 años afectados por desnutrición aguda (peso bajo para su estatura): 52 millones
Número de adultos obesos: 641 millones (13% de todos los adultos del planeta)
Niños menores de 5 años con sobrepeso: 41 millones
Cifra de mujeres en edad reproductiva afectadas por anemia: 613 millones (alrededor del 33% del total)
Impacto de los conflictos

De los 815 millones de hambrientos del planeta, 489 millones viven en países afectados por conflictos violentos. El incremento del hambre en los países afectados por guerras y otros eventos se sitúa entre un 11 y 18   por ciento más alto que en otros. Las personas que viven en países afectados por crisis prolongadas tienen casi tres veces más probabilidades de padecer subalimentación que las que viven en otros lugares. Hambre, malnutrición, desnutrición, anemia, pobreza… son vergonzosos  factores instalados en muchos países del mundo a causa de conflictos armados, la   explotación abusiva de sus recursos  por las devoradoras economías de los países ricos y la insolidaridad  de los gobiernos y  las  personas.

 

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