TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

Reflexionando y orando

Oración colecta

Oh Dios, que contemplas cómo tu pueblo espera con fidelidad la fiesta del nacimiento del Señor, concédenos llegar a la alegría de tan gran acontecimiento de salvación y celebrarlo siempre con solemnidad y júbilo desbordante. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Como es habitual en las oraciones litúrgicas, también esta oración colecta nos coloca ante Dios Padre. Es un diálogo filial y confiado que, nosotros, sus hijos, entablamos con nuestro Padre y le decimos que queremos celebrar la Navidad con alegría desbordante. ¿En quién nos apoyamos para atrevernos a dialogar con tanta confianza con Dios? En su querido Hijo Jesús. Así solemos terminar las oraciones: por Jesucristo.

Para que nuestro Padre celestial nos conceda lo que le pedimos debemos avivar la fe, pues  no nos está permitido dialogar con Dios sin fe, sólo por rutina, como no deseando recibir lo que le pedimos.

Le recordemos a Dios que somos su pueblo; y que queremos celebrar la Navidad con gozo, sin sobresaltos, en paz. Sin duda, muchos recuerdos no agradables vendrán a nuestra mente, pero la salvación que nos trae la Navidad debe cubrir de esperanza la fe, luz que viene del nacimiento de Jesús en Belén.

Vivir la Navidad al modo de san Francisco de Asís, que era tanta su alegría que no deseaba otra cosa que compartir el gozo del que estaba inundado con todas las criaturas: hombres y mujeres, niños y niñas, animales y naturaleza. Todos debemos cantar, como los ángeles, el gozo del nacimiento del Hijo de Dios.

Estad siempre alegres en el Señor

¡El Señor está cerca!

 

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