Alemania en, con y por Europa[1].

Una mirada europea desde España

 

Antonio López-Pina
Universidad Complutense
Madrid

Pensar sobre Alemania en Europa es comprometido, dado que  habré de pronunciarme sobre un tema acerca del cual, por algún tiempo, no va a haber consenso. Lo intentaré.

Punto de partida

Sin dejar atrás los intereses nacionales de los Estados miembros de la UE, desde hace años pienso que no está a la altura de los tiempos,  que los ciudadanos europeos piensen en categorías nacionales. Ello me impone el deber civil de mirar a Europa en su totalidad. En tal sentido no  deberemos proponernos Germany, France or Spain first, sino más bien, cuandoquiera que se trate de la cuestión social,  habremos de tener el lema European citizens and their protection first en nuestros análisis y comportamientos. Ya la Ley Fundamental alemana nos encomienda como objetivo de las tareas del Estado alemán la creación en el territorio federal de condiciones equivalentes de vida  (art. 72.2 GG), lo que deberíamos transferir a la política europea. Si Alemania quiere continuar siendo una nación moral [2], deberá ser solidaria: cualquier argumentación al servicio de intereses nacionales contra políticas sociales europeas y contra una Unión de transferencias financieras por razones sociales,  se descalifica como nacional-demagógico populismo. Aún cuando por el momento ello tenga  una base electoral mayoritaria, me resisato a descartar que tal posición pueda girar mañana  y devenir  minoritaria.

El discurso en La Sorbona del Presidente Macron sobre la re-fundación de la Unión Europea, el discurso de Jüncker ante el Parlamento Europeo y la Declaración sobre los derechos sociales en la cumbre de Gotemburgo vienen en mi ayuda para entrar en materia. Ahora bien, en mi exposición me ceñiré a  tratar 1. a Europa como Unión Social y 2. a  las reformas propuestas para la Unión Económica y Monetaria.

            Europa como Unión social

Para el Proyecto de una Unión social europea es determinante  la situación en  Alemania. En mi condición de europeo siento cierto desasosiego: para empezar, por la creciente desigualdad,  y sus correlatos sociales de empleos precarios, bajos salarios  y pensiones de pobreza.

Ciertamente, la economía alemana crece con fuerza, el número de desempleados ha alcanzado el pasado noviembre su más baja tasa, los ingresos fiscales llueven y, según documentan los sondeos,  los alemanes declaran que su situación es buena si no incluso muy buena. En una tal situación,  no se entiende que se extienda la pobreza y que el 25% de los alemanes carezca de recursos para llegar a fin de mes y deban luchar por su supervivencia.

Todavía peor es la por todo el mundo caracterizada como catastrófica situación del sistema educativo: escasez de enseñantes, infraestructuras defectuosas e insuficientes, caóticos programas de enseñanza, regresivo fomento y consiguiente atomización y desnortada aceleración de la investigación científica, … Como europeo,  no puede parecerme bien una situación tan lamentable en la próspera Alemania.

Y tampoco es de recibo  que desde la Agenda 2010 del Cancilller Schröder, nuestras sociedades europeas se vean expuestas al Socialdumping de las empresas alemanas, como Paul Krugman, Joseph E. Stiglitz e incluso  la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Comisión Europea hayan reprochado repetidamente a lo largo de la última década al ordo-liberal ministro de Hacienda  Wolfgang Schäuble y a la Canciller  Angela Merkel.

Desde el estallido de la crisis financiera, en 2008, se ha hecho inaudible la apelación a la solidaridad – entre otros países, también de Alemania; no solamente porque se trate del país más rico de Europa sino también porque la gestión carente de escrúpulos de los bancos alemanes  [3] y la  austeridad  sin piedad impuesta a nuestros países por Wolfgang Schäuble ha conducido al desmantelamiento de los derechos y servicios sociales – ajuste   de caballo  de las prestaciones sociales, descentralización de la negociación colectiva, congelación cuando no reducción de salarios mínimos y de los sueldos en la Administración pública. En tal contexto,  parece  oportuno llamar la atención sobre la generosa  reducción, en 1953, de la deuda de Alemania por las potencias occidentales vencedoras.           .

Nadie ha enjuiciado la situación mejor que el Canciller Helmut Schmidt: “ Nuestra situación geopolítica central, a la que se suma nuestra actual potencia, exigen de cada gobierno alemán una gran sensibilidad para los intereses de los Estados que con nosotros constituyen la Unión. Y, al respecto, es indispensable nuestra mejor disposición a ayudar y asistir dondequiera sea necesario. La gran reconstrucción de las séis últimas décadas no la hemos hecho los alemanes solos y con nuestras propias fuerzas. Por tanto, tenemos la obligación, ejerciendo la propia solidaridad con quienes nos rodean, de ¡hacernos dignos de la solidaridad recibida! Los políticos y los medios alemanes tienen la condenada obligación y el deber de defender en la opinión pública  la visión que acabo de plantear; … cuando alguien piense que debemos protegernos e impedir una UE solidaria de compensaciones económico-territoriales, todo ello no es más que un dañoso sacar pecho / presumir de músculos (Kraftmeierei). Ciertamente, a lo largo de décadas, ¡Alemania ha sido en la Unión Europea un pagador neto! Y, naturalmente, que Grecia, Portugal o Irlanda han sido siempre receptores de transferencias europeas.

Bien pudiera ser que la actual clase política alemana no sea suficientemente consciente de tal solidaridad. Y, sin embargo, el hecho es que tal solidaridad era lo más natural del mundo. «Nosotros tenemos una gran responsabilidad para los efectos futuros en Europa, de lo que Alemania haga u omita hacer. A tal fin, precisamos no sólo de racionalidad, sino respecto de nuestros vecinos y aliados, también de un corazón que vivre con las necesidades, ansiedades y sentimientos de aquéllos» [4].

Pero también Jean-Claude Juncker ha subrayado, en su Discurso sobre la Situación de la Unión, la necesidad europea de solidaridad  [5]: “ si queremos poner fin a la fragmentación social y al Socialdumping en Europa, los Estados-miembros deberán,  tan rápidamente como sea posible,  ponerse de acuerdo sobre el Pilar  de derechos sociales”.

A raíz de la última cumbre europea de Gottemburgo, en noviembre de 2017,  en torno a  Puestos dignos de trabajo y Crecimiento[6], el Pilar europeo  de derechos sociales deberá garantizar a los ciudadanos nuevos y más eficaces derechos. El  mismo  consta esencialmente de tres dimensiones: igualdad de posibilidades de acceso al mercado laboral, condiciones dignas de trabajo, protección social e integración social.  El anfitrión, el Gobierno sueco bajo la Presidencia de Stefan Löfven,  defiende desde hace tiempo la posición, de que la Unión Europea debería ser más efectiva para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo  de nuestros ciudadanos. Los Estados-miembros y las Instituciones de la UE deben mostrar decisión y voluntad de compromiso, a fin de reforzar  la mejora de las condiciones de vida y de trabajo  de nuestros ciudadanos:

“Los Estados-miembros de la Unión  y las instituciones de la Unión Europea deben mostrar decisión y engagement a fin de fortalecer las expectativas y la confianza en el futuro. Debemos proponernos resultados concretos y mejorar la existencia de los hombres. En la Cumbre de Bratislava, en 2016, iniciamos un auténtico debate sobre el futuro de la UE, que ha cobrado formas concretas mediante el Libro Blanco de la Comisión europea, publicado a comienzos de 2017.En el marco de tal debate no hemos dejado la menor duda,  de que una Europa más justa y más social deberá ser el corazón de nuestra Unión. Corresponde a la UE, al respecto, un importante papel de apoyo, que se refleja en la tenacidad  de la actual Comisión,  en colocar en el centro de su acción prioridades sociales y justicia social” [7].

¿Qué pensar de la Declaración de Gottemburgo? Ciertamente, en sus veinte puntos promete un derecho a salarios dignos, una protección frente al despido regulada, subsidio de paro así como garantía de atención sanitaria. Ahora bien, la realización de los mismos es confiada a los Estados-miembros. Y ahí reside el quid de la cuestión, dado que tales derechos únicamente son proclamados; tales parámetros están formulados en términos vagos y  no son jurídicamente vinculantes, como han criticado los sindicatos y partidos de izquierdas.

A juicio del Deutscher Gewerkschaftsbund (DGB), “ en lo que concierne al Pilar europeo de derechos sociales, se trata de una condensación del Derecho vigente con unos cuantos principios fundamentales desde el punto de vista de la Comisión europea … En tal sentido,  se trata del mínimo común denominador con el que la Comisión ha estado dispuesta a comprometerse o ha podido comprometerse”. A juicio del líder del DGB Reiner Hoffmann, el Pilar deberá ser jurídicamente vinculante y estar  dotado de un claro programa de acción sociopolítica. Hoffmann  sugiere una hoja de ruta, con referencia a la que los trabajadores puedan discernir si sus salarios suben, si aumenta la viculación del convenio colectivo, si las prestaciones sociales les proporcionan seguridad y protección en una época de cambios vertiginosos, si disminuye  claramente el paro y si los puestos de trabajo devienen más seguros. A tal fín, habría que incorporar una cláusula de progreso en los Tratados de la Unión.

También el Presidente francés Emmanuel Macron[8], se ha pronunciado inequívocamente, uniendo su posición a la idea de una re-fundada Europa soberana:

“No podemos continuar por más tiempo con el blindaje nacional […] Depende de nosotros y de ustedes allanar el camino que asegure nuestro futuro y sobre ello deseo hablarles hoy. Se trata de la re-fundación de una Europa soberana, unida y democrática… La Europa que conocemos es demasiado débil, procede demasiado despacio e ineficientemente; Y, sin embargo, únicamente Europa puede dotarnos de capacidad de acción, habida cuenta de los grandes desafíos de esta época.

En una palabra, únicamente Europa puede garantizarnos soberanía, o lo que es lo mismo, arrostrar el mundo actual para defender nuestros valores y nuestros intereses. Corresponde a este tiempo alzar una soberanía europea y responder a la necesidad de construirla. ¿Por qué razón? Justo porque lo que constituye nuestra identidad, el equilibrio de nuestros valores, nuestra relación con la libertad, con los derechos humanos, con la justicia es algo inédito  sobre la tierra. La fidelidad a la economía de mercado, pero también a la justicia social son igualmente importantes …

Una Europa que hace causa común para proteger a las personas, que interviene para salvar vidas, una Europa que redescubre el sentido de la fraternidad, que hemos colocado en el centro de nuestro pensamiento, que se libera de su encantamiento para actuar en concreto y demostrar la fuerza de la acción colectiva”.

¿Cómo reacciona Alemania ante tales pronunciamientos? Hace unas semanas, Jürgen Habermas ha descrito lapidariamente la actitud de Alemania frente a Europa en un artículo titulado Was das uns Deutsche  wieder kostet? … sollte nicht die Antwort auf den französischen Präsident sein[9]. La melodía suena familiar: el año 2016, Alemania ha sido  con distancia el mayor pagador neto:  en torno a 13.000 millones de euros  suponen la diferencia entre la aportación alemana y los que recibimos de la caja de la Unión.  Pero también en relación con la capacidad económica,  Alemania es con 0,4% del Producto Interior Bruto el mayor pagador neto. El segundo pagador neto fue el año pasado Francia con 8,2 miles de millones de euros, lo que corresponde a un fuerte aumento de 2.000 millones de euros [10].

¿Va a resultar al final que Alemania muestra una gran generosidad? El Comisario de los Presupuestos Günther Oettinger afirma,  que los pagadores netos son en realidad los grandes beneficiarios de los Presupuestos: macro-económicamente se benefician en puestos de trabajo, exportaciones e inversiones. Ello confirma  al argumento de que la aportación alemana es el precio para el Mercado interior. El Presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker añadiría,  que se trata de una aportación a la cohesión social de la UE [11].

En un artículo en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el publicista  Hendrik Kafsack remite a la ambigüedad de la Declaración de Gotemburgo: “Después del Brexit, los propugnadores de la Unión social sienten viento en popa,  toda vez que gracias a la victoria electoral en las elecciones francesas, Juncker y Macron están decididos a estampar  el membrete de un “sello social” a  la UE. La amarga ironía reside en que, llegado el caso de que la UE hiciera el camino de una Unión social, en los países que, como Alemania, hubieran de pagar las transferencias,  aquélla provocaría nuevas olas de euroescepticismo.” [12]. Tal temor no anda descaminado, dado que las imperdonables insuficiencias de los países del sur no son  de desdeñar. Hay que lamentar  que buena parte de las miserias financieras públicas de nuestros países mediterráneos se expliquen  por la incompetente cuando no corrupción política, la extensión de la evasión fiscal, la carencia de una Administración pública eficaz y la escasez de iniciativas empresariales [13]. De ahí que la preocupación alemana no carezca de cierto fundamento y  que las reformas sociales europeas deban simultáneamente garantizar que no van a dar lugar  a abusos (moral hazard).

Reformas en la Unión Económica y Monetaria

El Presidente Macron[14] subraya que su Proyecto de reformar la Unión Económica y Monetaria debe ser visto en conexión con el paro y la creación de puestos de trabajo:

“La soberanía significa poder económico, industrial y monetario… Pero un poder económico duradero solamente puede ser creado con ayuda de una moneda común, de ahí que le importe tanto el objetivo  de una Eurozona … Puesto que es, a partir de la Unión Económica y Monetaria,  cuando podremos dar a luz el corazón de una Europa integrada .. Dentro de la Eurozona,  nuestro reto es crear puestos de trabajo así como procurar que la generación juvenil no esté, por razón de la precariedad y de nuestros desequilibrios,  condenada al desempleo!”.

            Macron otorga especial valor al logro de convergencia y estabilidad de unos Presupuestos europeos, que deberá proveer de medios para estabilizar crisis económicas. Los mismos deberán ser gestionados por un ministro de Finanzas bajo control del Parlamento Europeo.

Finalmente, Macron considera, junto a la Cultura, a la solidaridad como uno de los pilares de su visión de Europa,  sin que ahorre críticas a la política de austeridad y de libre competencia de Merkel y de Schäuble: “Me empeño en la solidaridad, dado que desde hace diez años no hemos dejado en Europa, de hablar de responsabilidad mientras olvidábamos la solidaridad entre nosotros .. El Mercado común, el auténtico espíritu de Europa es, como dijera Jacques Delors, la viva concurrencia, la colaboración que robustece y la solidaridad que une. Simultáneamente, deberemos hallar la piedra angular de tal equilibrio, a fin de que la competencia salvaje no nos lleve a definitivos fraccionamientos”.

Las ideas del Presidente francés no terminan con estas palabras; él postula  más justicia y más convergencia social.  Al respecto,  hace un par de propuestas que comprenden la convergencia social, el salario mínimo y estándares para la Seguridad Social. Propone, así, que acordemos una auténtica convergencia social y que aproximemos paulatinamente nuestros modelos sociales (nacionales). Ello es plenamente compatible con nuestra capacidad para competir globalmente …Actualmente, se está produciendo un retroceso, que tiene su causa en la competitividad: dondequiera que los demócratas han llevado la competitividad globalizada a su extremo en términos de competencia sin justicia – Brexit, Donald Trump –,  se han tropezado con sus límites.

Naturalmente, no se le escapan las dificultades para llevar a puerto su Proyecto: “ el tabú en alemán es la transferencia de la Hacienda; lo que no puede pronunciarse en voz alta en francés es la reforma de los Tratados”.

Al reconocer sus dificultades, el Presidente está anticipando la respuesta que, en materia de transferencia de decisivas competencias soberanas a la UE, va a recibir del Bundesverfassungsgericht, de Dieter Grimm[15]así como de un amplio consenso de la Inteligencia alemana – en la sentencia  Lissabon-Entscheidung [16] el Bundesverfassungsgericht no estaba sólo. El caso es que el Presidente ha dicho rotundamente, “la soberanía, la unidad y la democracia son inseparables para Europa, son el tríptico que debemos construir”.

No sé yo,  si Macron conoce bien a sus aliados: en Alemania, el Derecho tiene más peso en la vida social que en cualquier otro país europeo. Y, en el pensamiento de figuras de los Staatsrechtslehrer alemanes,  el Derecho es inseparable del concepto de Estado. De ahí que en general a los juristas, pero, sobre todo,  al Bundesverfassungsgericht le resulte por demás difícil cobrar conciencia, de que el Estado no es sino un fenómeno histórico. Ciertamente, no ha habido ni hay un Estado tan constitucionalmente consolidado como la República Federal, la extraordinariamente desarrollada garantía de los derechos fundamentales incluída. Pero, incluso este Estado alemán está expuesto a los cambios de la Historia, que diría Konrad Hesse[17]; por no remitirnos al bloqueo institucional frente a las relaciones internacionales y a Europa del Bundesverfassungsgericht,  reiteradamente criticado por  Christian Tomuschat [18]. Así pues,  cuando el Presidente Macron nos encarece emocionalmenteuna soberanía europea a los ciudadanos europeos, es él quién está a la altura de los tiempos. Ciertamente, va a contar con el asentimiento alemán de que Europa debe proteger mejor a los ciudadanos de lo que éstos lo son nacionalmente – tales obligaciones de labios afuera a nada comprometen prácticamente  al Bundestag y al Bundesverfassungsgericht. Por el contrario, los alemanes van a tener grandes dificultades para imaginarse mañana como soberana [19]— es decir con la competencia de la competencia — una Europa que no es un Estado.

            Wolfgang Schäuble ha legado sus prioridades al próximo Gobierno de Berlín en forma de un Non-paper for paving the way towards a Stability Union: 1. We must keep fiscal responsabilities and control together, to avoid moral hazard. 2. We need better instruments to foster implementation of structural reforms. 3. We need credible stabilization functions todeal with global or domestic shocks. La imagen del ciudadano que Macron quiere colocar a la cabeza de la política soberana europea, queda más bien lejos de las ideas del Presidente del Bundestag, del Bundesverfassungsgericht, de los medios de difusión dominantes y de un amplio consenso de la Inteligencia alemana.

La elección en Francia  de Macron,el pasado mayo, supuso un respiro para Alemania. Sin embargo, justo Macron coloca a Alemania en la incómoda posición,  de haber de responder a sus propuestas de reforma de la UE. Al apelar a un Fondo común de Defensa, a la armonización fiscal y a unos Presupuestos de la Eurozona, Macron está poniendo a prueba el status quo europeo. La cuestión que se plantea es, si el mayor y más próspero país  se prestará a la voluntad política europea que enarbola y lidera Francia.

            Jean Pisani-Ferry, asesor del Presidente francés y Gast en Berlín de la Hertie School of Governance , se pregunta: “¿cómo invertir la obsesiva tendencia  alemana a  sospechar que otros Estados miembros de la Eurozona tratan de resolver sus problemas menos con reformas que con el dinero alemán?  Hasta ayer, los proyectos que comportaban  una traducción en  transferencias estructurales fueron   desechados con el argumento, de que Alemania no está dispuesta  a ejercer como  tesorero de otros Estados-miembros. Y, al respecto,  los alemanes consideran unos Presupuestos de la Eurozona no como partidas presupuestarias para financiar investigación o infraestructuras,  sino como instrumentos para que   Alemania acabe cargando   con el gasto público de otros países. De forma semejante, un seguro europeo de desempleo es considerado como una trampa para hacer que los alemanes subvencionen  a los parados españoles o franceses. Y un programa de garantía de depósitos para los bancos es interpretado,  como una artimaña para que los ahorradores alemanes cubran la incapacidad   de recuperar  los créditos otorgados por  los bancos italianos.

Ahora bien, simultáneamente, los gobernantes alemanes habrán de cobrar conciencia,  de hasta qué extremo  su obsesivo enfoque sobre los efectos territorial-distributivos resulta pernicioso. ¿Por qué razón se ha obsesionado Alemania con el temor  a tener que pagar cantidades excesivas? Ciertamente, los Presupuestos de la UE son en algunos aspectos criticables, pero nadie considera  que los mismos traten mal a Alemania. Ciertamente, Alemania es el mayor contribuyente, pero ello se explica porque su economía es la más potente. Como función  de la renta nacional, países como Bélgica, Francia u Holanda contribuyen asimismo en una proporción ecuánime de su Producto Nacional Bruto.

Igualmente es infundado el argumento alemán,  de que el European Stability Mechanism (ESM) sirve como canal de transferencias clandestinas a los Estados. Ciertamente, el ESM se beneficia de préstamos a bajo coste, pero el mismo es cargado a los Estados que obtienen créditos del mismo. Si Grecia no llega a ser capaz de devolver sus deudas, los accionistas del ESM perderán dinero; y tal riesgo  no es acumulado sobre los intereses que paga Grecia. Pero, el caso es que hasta hoy, el ESM sólo ha dado beneficios y cualesquiera pérdidas que pueda tener,  serán asignadas a la totalidad de accionistas – Italia, por ejemplo, incluída. Es sencillamente falso,  que el ESM sea una máquina de subsidios financiada por los contribuyentes alemanes. Ciertamente, Europa necesita una Alemania que  vele a la hora de poner coto  a propuestas improvisadas a medio-pensar. Ahora bien, Europa necesita decididamente una Alemania que deje atrás sus obsesiones de vía estrecha [20].

Por el futuro de los ciudadanos europeos, desde una España  que,  mayoritariamente,  se plegaría, sin más,    a la transferencia de competencias soberanas a la Unión,   hay que desear fortuna al Presidente francés. Ahora bien,  éste no debería dar por descontado que Alemania vaya, de inmediato, a compartir su visión;  y la alianza con la misma deberá prever  significativas resistencias del  Gobierno, del Bundestag, del Bundesverfassungsgericht, de  significativos  Staatsrechtslehrer, de la banca, de los ejecutivos de la industriay de los medios alemanes.

¿Qué hacer? Como país de la Europa meridional que somos, mostrar modestia y admiración para cuanto la ejemplar Alemania ha dado de sí en el pasado y produce hoy día,  e intentar, mediante  la satisfacción de las propias tareas, no solamente contribuir a que España salga adelante,  sino también a privar de fundamento al prejuicio nord-europeo de que los del sur somos unos derrochadores  abusones. Por lo demás, habremos de esperar pacientemente,  a que llegue la hora feliz de la Historia en la que los responsables alemanes aprendan a pensar desde una perspectiva europea.

[1]Deutschland in, mit und für Europa, Rede an SPD- Bundesparteitag am 4. Dezember 2011 in Berlin

[2]Jasper von Altenbockum, Die moralische Nation, Frankfurter Allgemeine Zeitung 2. Oktober 2015

[3]José Mª Zufiaur und  Antonio López-Pina,  Nutzniesser Deutschland,  Frankfurter Allgemeine Zeitung 15. März 2013

[4]Deutschland in, mit und für Europa,  op. cit. nota a pié  de página 19

[5] 13. September 2017

[6] 17. November 2017

[7]Frankfurter Allgemeine Zeitung  16. November 2017

[8]Discours du Président de la République Initiative pour l’Europe, Paris La Sorbonne – 26 septembre 2017

[9] ¿Cuanto va a costarnos a nosotros alemanes? … no debería  ser la respuesta al Presidente Macron,Spiegel Online  26. Oktober 2017

[10]Deutschland zahlt mit Abstand am meisten, Frankfurter Allgemeine Zeitung  27. November 2017

[11]Frankfurter Allgemeine Zeitung  27. November 2017

[12]Hendrik Kafsack, Soziale Säulen-Eilige, Frankfurter Allgemeine Zeitung 20. November 2017

[13]J. M. Zufiaur; Antonio López Pina, Fussnote 3

[14]  Discours du Président de la République Initiative pour l’Europe, nota a pié de página

[15]Dieter Grimm, Ein souveranes Europa?Der französische Präsident strebt ein neues politisches Modell für den Kontinent an. Doch dafür müsste die EE verstaatlicht werden, Frankfurter Allgemeine Zeitung 15. November 2017; id., Europa ja – aber welches? Zur Verfassung der europäischen Demokratie, München: C. H. Beck, 2016; id. Das Grundgesetz als Riegel vor einer Verstaatlichung der Europäischen Union. Zum Lissabon-Urteil des Bundesverfassungsgerichts, in: Der Staat 48 (2009). En general sobre la obra de Dieter Grimm, vid. A. López Pina, La Inteligencia excéntrica , Madrid: Editorial Marcial Pons Historia, 2017; id.  Estudio introductorio a Dieter Grimm, Constitucionalismo y Derechos fundamentales, Madrid: Editorial Trotta, 2006

[16]Urteil vom 30. Juni 2009; vgl. Antonio López Pina, Los Tratados de la Unión Europea, Madrid: Marcial Pons, 2007

[17]Konrad Hesse, Constitución y Derecho constitucional; Significado de los derechos fundamentals, en Manual de Derecho constitucional, 2ª edición, Benda, Maihofer, Vogel, Hesse, Heyde, Edición, prolegomena y traducción de Antonio López Pina, Madrid: Marcial Pons, 2001; id., Grundzüge des Verfassungsrechts der Bundesrepublik Deutschland, 20. Neubearbeitete Auflage, Heidelberg: C. F. Müller Verlag, 1995; id., Konrad Hesse, Contribución de la Doctrina y la Jurisprudencia constitucional, en Constitución: Norma y Realidad. Teoría constitucional para Antonio López Pina, edición de Jorge Alguacil; Ignacio Gutiérrez, Madrid: Marcial Pons, 2014;  id., Escritos de Derecho constitucional, edición de Pedro Cruz Villalón y Miguel Azpitarte Sánchez,  Madrid: Fundación Coloquio Jurídico Europeo, 2011; Ignacio Gutiérrez, Gestación, recepción y vigencia: la teoría de la Constitución y el Derecho constitucional de Konrad Hesse, Revista  Española de Derecho constitucional, nº 100, 2014; Peter Lerche, Europäische Staatsrechtslehrer. Der Wissenschaftler Konrad Hesse, Jahrbuch des öffentlichen Rechts der Gegenwart, num. 55, 2009; Peter Häberle,  Die “Grundzüge” und ihre Rezeption im Ausland, Jahrbuch  des öffentlichen Rechts, num. 57, 2009;  id., In Memoriam Konrad Hesse (1919-2005), Zeitschrift für evangelisches Kirchrecht, num. 50, 2005;  id., Zum Tod von Konrad Hesse (1919-2005) Archiv des öffentliches Rechts, num. 130, 2005;  Antonio López Pina, Konrad Hesse, magistrado, una de las figuras del Derecho público europeo, El País 20 de abril de 2005;  id.,               Laudatio in Verfassungsrecht zwischen Wissenschaft und Richterkunst. Konrad Hesse zum 70. Geburtstag, Hans-Peter Schneider; Rudolf Steinberg Hrsg., Heidelberg: C.F. Müller Juristischer Verlag, 1990: Konrad Hesse, El texto constitucional como límite de la Interpretación, en División de poderes e Interpretación. Hacia una teoría de la praxis constitucional, edición de A. López Pina, Madrid: Ed. Tecnos, 1987

[18]Die Europäische Union unter der Aufsicht des Bundesverfassunngsgerichts, Europäische Grundrechte Zeitschrift, vol. 20, num. 20-21, 1993; id. Ungereimtes. Zum Urteil des Bundesverfassungsgerichts vom 18. Juli über den Europäisches Haftbefehl, Europäische Grundrechte Zeitschrift, vol. 32, num. 17-18, 2005; id. Lisbon. Terminal of the European Integration Process) The Judgment of the German Constitutional Court of 30. June 2009, Zeitschrift für ausländisches öffentliches Recht und Völkerrecht, num. 70, 2010

[19]Dieter Grimm, Europa ja – aber welches? Zur Verfassung der europäïschen Demokratie , München: C. H. Beck, 2016; id. Das Grundgesetz als Riegel vor einer Verstaatlichung der Europäischen Union. Zum Lissabon-Urteil des Bundesverfassungsgerichts , in: Der Staat 48 (2009)

[20]Jean Pisani-Ferry, Germany’s dangerous Obsession, Social Europe 14. November

 

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