DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO

Reflexionando y orando

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia, frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. El cual vive y reina por los siglos de los siglos.

P. Ruiz Verdú OFM

Aunque las oraciones están dirigidas por lo general a Dios Padre, siempre es Cristo Jesús el Mediador entre Dios y nosotros.

En la oración sobre la cual reflexionamos, pedimos que la vida cristiana sea vivida por cada uno de nosotros según la voluntad de Dios. Pero no con la finalidad de mirarse a sí mismo y darse gracias por las buenas obras que hace, como el fariseo, sino para dar frutos de buenas obras; porque el discípulo de Jesús es conocido por sus obras. El árbol plantado en buen terreno y regado regularmente a su tiempo, está obligado a dar buen fruto.

“En nombre de tu Hijo predilecto”. Jesús ha dejado dicho que todo lo que pidamos al Padre en su nombre nos lo concederá. Lo que tenemos que pedir en nombre de Jesús y unidos a él es poder realizar esas buenas obras que Dios, desde siempre, ha determinado que practicásemos y así le agrademos en todo (cf. Carta a los efesios, 2,10). Todo sea en nombre del Señor Jesús. Amén.

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