Cien años de periodismo religioso (1915-2015).

La revista Espigas y Azucenas-iglesia Hoy.

                                                             Francisco Henares

Quizás es la primera vez que se publica un libro sobre periodismo religioso en Murcia con estas fechas (1915-2015). Y más si sigue viva la revista actualmente. Cien años son muchos años. En Murcia, pienso, sólo el diario La Verdad puede presumir de cien años. La revista se funda en 1915. La fundó el padre Antonio Martín junto con el padre Juan de Legísima. Lo importante era servir a la Buena Prensa como gran apostolado, visto cómo se atacaba a la religión cada día más expresamente. Han escrito en la revista una multitud de frailes y seglares (en torno a 150). Durante unos primeros años fue quincenal, y después ya mensual definitivamente. Son casi 50.000 páginas las publicadas. Sin contar el almanaque de Espigas y Azucenas que ronda los 6-7 millones de tirada. Comenzó en los años 50 del siglo XX. También sigue publicándose actualmente.

Estudiar esto ha sido para mí: a) Un gozo, porque no es baladí la empresa, y lo he hecho con el cariño a los franciscanos que aprendí en las rodillas de mi madre (que era terciaria franciscana); b) Pero a la par, ha sido también, un tostón, algo no sólo pensante, sino pesante. Son 50.000 páginas, repito. He consultado casi unas 30.000;  c) Son muchos los focos, y los aspectos que aquí relucen. Diré algunos:

1.- Religiosos. La BUENA PRENSA fue un deseo avispado de los papas, desde León XIII hasta los de hoy. En nuestra revista se distinguió la Eucaristía (Espigas), y la Virgen María-Inmaculada (Azucenas). Eran simbólicos los frailes de hace cien años. Yo debí ser menos cuando en 1970 le cambié el nombre siendo director de la revista varios años, y se llamó ya para siempre IGLESIA HOY. Eran años del postconcilio Vaticano II. Lo cual es decir mucho para algunos de nosotros. De mi edad, quiero decir, porque no es lo mismo ser hijo del  Vat. II, que ser nieto. Pero esto llevaría hablar toda la tarde, estando el Papa Francisco observándonos por un benévolo agujero.

2.- Históricos. Contemplamos aquí una “historia de las mentalidades”, que tanto lugar ha tenido y tiene en historia actual. Como en un espejo, se puede uno mirar donde estábamos y dónde estamos en España, y por qué trochas y caminos hemos pasado. Os brindo uno de esos grafiti, preciosos letreros en paredes enjalbegadas (en Murcia y pueblos), y en letra grande (camino de Sta. Catalina del Monte) dice uno que casa bien aquí: “Si quieres seguir mis caminos, yo te dejo mis zapatos”. Mola esto, y tiene su aquel. O este otro: “No sabía qué ponerme, y me puse feliz”. Eso: no sabía yo qué libro escribir y me metí en este tocho de Espigas, pero también me puse feliz. Es mi historia y la de muchos.

3.- Aquí se habla mucho de la sociedad, del vivir Xno, y del que no parece Xno. Una sociología muy digna de repasarse de ricos y pobres de la región, España y parte del mundo (crónicas misioneras). En especial cómo era esa Sociología y cómo es hoy.

4.- A la vez, contemplamos una Antropología cristiana. Modos de vivir la religión, desde La Huerta y los pueblos de España, de la vida, la familia, los sacramentos, la muerte. En ciudades, pueblos y capitales sobre todo el Sureste. Antropología religiosa y civil. Un claro foco y enfoque con los años que van cambiando. Basta observar las secciones de los últimos años sobre la Iglesia y consultar dos grandes trancos: a) La Biblia presente con las homilías breves de cada domingo; b) El ecumenismo. Citemos en estas secciones actualmente, entre otros, a los padres F. Cuenca, F. Mtz. Fresneda, A. Cobo, F. Henares.

5.- Y poesía en abundancia. Al fin hijos del Poverello de Asís, que era un poeta cantando a la criaturas (Hermano sol, hermana luna). Desfilan por aquí, poetas, hombres y mujeres, seglares, y frailes y sacerdotes. Y muchas citas de grandes figuras literarias: Lope de Vega, Calderón, Antonio de Panes, Rubén Darío, conventos con paredes llenas de poesía (Jumilla, Priego, Hellín, Viacrucis, etc.). Me atrevo a decir que no existió otra revista (fuera de las estrictamente literarias) que tuviera más páginas con poemas, y poetas. y en tantos números y en tantos meses.

6.- La narrativa también fue una abundancia, bien como hagiografía, bien vidas de santos y venerables, bien mártires de antaño y de hogaño. O simplemente ocios literarios.

7.- Crónicas de misioneros en China, América Central y del Sur, Japón, etc. Importante caudal  para historia, sociología, antropología del mapamundi.

8.-  Reportajes por doquier (como periodistas), de lugares, iglesias, conventos, biografías de personas importantes y otros dechados, de valía en muchos órdenes humanos.

9.- Y editoriales, que son en periodismo lo que el diario o la revista mensual representa como bandera y modo de opinión propia. Algunas series de editoriales (las más cercanas a las guerras, y sobre todo a la de 1936-1939) merecen guardarse como reliquias entre estos miles de páginas.

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Revista poco consultada, poco citada, en variados campos: religiosidad popular, mundo obrero, espiritualidad cristiana, ecumenismo lento, pero seguro, moral, ética y teología y praxis, etc. Personalmente, pienso que los cien años dan no para una tesis sola, sino para varias, según el enfoque que se eligiera. Cien años son  mucha tinta.  Y en fin, como no podemos alargarnos ni abrumar a la gente, aconsejo leerse páginas con calma y sin prisa. Esto no es una novela, aunque en buena parte lo parece, por lo mucho que cuenta de personas y cosas. Por tanto, me detengo ahora sólo en seis personajes (dos seglares, y cuatro frailes) que me pareen de importancia y son distintos, pero hay muchos más.

1.- Don JOSÉ ALEGRÍA. Un mecenas de muchos ideales puestos en práctica en Murcia y La Huerta. Alma bibliotecaria y alma de la Fuensanta. Biblioteca hasta recoger (hoy en el Almudí) casi 5000 legajos, o libros, revistas, opúsculos, Muchos de estos  religiosos. Gloria para investigadores hoy. Murió en 1948. En La Fuensanta, ayudó a la reconstrucción del templo, peregrinación, subida a la Virgen. POETA. En la revista hay cantidad de sonetos precisamente del entorno de la Fuensanta y el convento de Sta. Catalina. AMIGO DE LOS OFM. Ahí queda el padre Ángel Herrera con poesía a un nieto en primera comunión, José Sigler Alegría. Toda la familia era amiga del padre Herrera, incluida la madre de Pepito (Aurelia y sus hermanas). A don José se le murió una hija siendo ella joven. También amistad con el Padre Samuel. El himno de la Virgen de la Estrella tiene letra de don José y música del padre Samuel. Por suerte en 2013 Pelegrín Garrido ha publicado un opúsculo donde recoge poemas de don José, e indica que los saca de Espigas y Azucenas.

2.- José CASTAÑO CAPEL.  Un obrero carpintero, impresor, ferroviario, padre de numerosa familia. Nació en La Ñora, y fue fusilado por los piquetes marxistas (48 años tenía) en nuestra Guerra de 1936. Fue terciario franciscano y antoniano, muy unido a los frailes. Líder del Sindicalismo católico. Bien formado en Doctrina Social de la Iglesia. En la revista nuestra y en la de antonianos escribe algunos artículos. Publicó varias cartas a un obrero en La  Verdad, y con ese título las editó la Tipografía San Francisco en 1931. Un propagandista obrero, en suma. Cuando lo asesinaron aún  llevaba puesto el guardapolvo. Desde la cárcel escribe a su esposa esto (que no he sacado a luz en mi libro, y por eso lo saco ahora): “Perdona a cuantos hayan intervenido en este proceso en contra de mi vida y pide a Dios por ellos para que se salven, son hermanos nuestros e hijos de Dios y herederos de su gloria, con fervor pide por todos los que odian a Xto. para que se conviertan y vivan. Animo, Ángeles,  elévate hasta lo alto. Bendito sea Dios que me señala la hora de morir”. Tiene iniciada ya la Causa de beatificación como mártir. La causa acabó el 1-12- 2012 en la catedral de Murcia presidida por nuestro obispo don José Manuel Lorca Planes). La Causa está ya en la fase de Roma. Su opúsculo de Cartas a un obrero, debería reeditarse. Por otro lado, los pocos estudios que se han publicado sobre los sindicatos católicos en Murcia pecan de un valor a los de izquierda, y una reticencia hacia los  católicos. Quizás no conocen estas bibliografías de nuestra revista y la labor misma del padre Gabriel Asensi. Decía el cineasta francés Louis Malle (autor del film Je vous saloue Marie; Dios te salve María) que cuando se asesina en nombre de una ideología, no se mata una ideología, sino a una persona. Trabajó mucho Castaño para que el 15 de julio de cada año se creara la fiesta de Jesucristo obrero, y así lo llevó a un Congreso nacional. Sería una hermosa estampa contemplar una imagen de Jesucristo vestido con el mono de obrero en un altar. No la he visto nunca en ninguna iglesia. Lo siento,

3.- SAMUEL PRATS. Para mí, este fraile son palabras mayores. Murió a los 88 años, y viví con él sus últimos años. Era pequeñito, con gafitas, era como un abuelete bien querido. Siempre yo pinchándole porque era muy listo, vivo, con humor. Un valenciano de Benicolet. Y tres cosas  más era también: un buen fraile, un buen escritor, y un magnífico músico. Yo siempre digo que he tenido la suerte de conocer y vivir con gente excepcional, casi de película (entre los frailes y fuera de los frailes. Samuel fue uno de los que iniciaron la revista, y a los pocos años lo nombraron director en varias etapas. La primera desde 1922 a 1932. Escribía de todo en la revista y en La Verdad a veces. Cuando acabó nuestra Guerra Civil (hicieron desaparecer la revista del  mapa los marxistas), a los 4-5 años recuperó la vida. Y enseguida recayó otra vez la suerte de director  en el P. Samuel. Y así hasta que pasó el padre Abilio y después a a mí. Fui director de la revista con él, pero no se metió para nada en mis cambios (que fueron gordos, sobre todo cambiando el nombre a la revista). Era tan listo y tan pilló que sabía callarse. Recuerdo que una vez le robé unas fotos suyas tocando el órgano, y las publiqué en la revista con un artículo mío sobre él llenándolo de loas. Se pasmó sin saber cómo se las había robado, pero no paró de darme gracias y sonreírse. Era un cielo. Todos lo querían. Era mi abuelo, el que no había tenido en mi casa.  Su faceta de músico quizás rebajó su valor de escritor. Pero es que fue un adelantado pedagogo de la música. Cuando publicó su Vademécum de Canto Gregoriano, un montón de seminarios españoles lo tuvieron como libro de texto de asignatura y exámenes de música. Había estudiado con el benedictino padre Gregorio Suñol en Monserrat. En fin, el órgano de la Merced se compró para él, para que nos iluminara él, y para la liturgia, claro está. Los domingos por la mañana se iba a la televisión a oír los conciertos (Argenta por medio), y me decía: Tienes que estar callado, o te vas. Fui yo quien lo amortajé. Bien lo recuerdo, y le fui poniendo el hábito para que no se arregotara, allí tumbado en el suelo hasta que trajeron el ataúd. De verdad, mi abuelo querido. Me decía que yo era un pincha-uvas, y que estaba siempre con ironías, pero me seguía la marcha. Y, en fin ya en tantos años en Murcia y tan mayor, se habrá confesado con él media Murcia.

4.- PASCUAL BAILÓN. Uno de los antiguos padres de la Prov. Seráfica de Cartagena (así se hablaba antes). Había nacido (1886) en Iruecha, un pueblecito de Soria, entre bellos caminos y soledades. Allí me fui un día a ver la huella de los Bailón. Iruecha la tres veces hecha, decía el cartel. Un pueblecito mínimo y clemente. Me fui a la iglesia y en una arcada de la entrada externa, contra los fríos, me eché a la cara todavía grabados en la pared los fusilados en la guerra. El primero él. Me estremecí ante su nombre. No lo han borrado ni las aguas, ni los fríos. Hombre listo, que fue enviado a Lovaina, y creo que sería casi el primer fraile ofm que estudiaba allí Ciencias Biológicas. Fue asesinado en la Guerra, cerca de la Venta de la Paloma (próximo a El Palmar). Dice el Necrologio que su cuerpo no apareció y aún estamos esperando verlo, para observar si nos lo trae alguien de la  Memoria Histórica. A los dos lados de la barbarie se cuecen habas todavía. Deberíamos callarnos. Pero lo traigo aquí porque fue un adelantado a su tiempo. Creó una sección en la revista que se llamaba Divulgando. Nos ofrecía unos artículos preciosos sobre ciencia, biología, enfermedades, curaciones, curiosidades, etc. Estoy seguro que la gente (miles de ejemplares de la revista en esa época salían al mes) esperaban los artículos del P. Bailón como una delicia. La pobre gente y la lista, que había muchos de ambas en los suscriptores. Por cierto, el Divulgando lo ha mantenido luego la revista con otros autores. Fray Juan Zarco, algún otro fraile y sobre todo don Raimundo Muñoz desde su hospital de psiquiatría. Más cercano a nuestros días, otra delicia han sido las páginas (muchas) del padre Jerónimo García, que por un tiempo fue vicedirector de la revista. Con razón presento yo en el libro un parágrafo actual que se titula El divulgando no se borra; se hereda.

5.- ÁNGEL HERRERA BIENES.  Como el Necrologio de la Provincia tiene la costumbre de que no figuren ahí nada más que los frailes que mueren dentro de la Orden ofm, ya se puede figurar el lector que perdemos cantidad de datos. Muchos de ellos respecto del padre Ángel Herrera Bienes. Diré sólo unos datos porque todavía algunos padres mayores de edad, pero con la cabeza muy bien puesta me aportan datos. Hablo del padre Portillo, Juan Diego. y del padre Javier Gómez. Javier ha contado en su obra Cúmulo algunos datos de Herrera. Nació en La Hiniesta (Zamora) en 1909. Faltando unos pocos para la Guerra Civil (1936) es nombrado director de la revista. En 1942 era ya profesor en Cehegín (seminario Menor ofm). Escribe Javier de él: “Poseía un talento excepcional sobresaliendo tanto en las ciencias como en las letras, según testimonios de sus condiscípulos”. Herrera decía con ironía que todo tiene solución en esta vida, y que lo único que el hombre no podía era salvarse, pero Cristo se hizo hombre para conseguirlo”. Posiblemente, desde el punto de vista literario Herrera es el más dotado de todos los frailes y de los demás escritores que aquí se hallan. Estoy preparando un trabajo sobre él desde ese punto de vista literario. Llegada la Guerra ocurren con él hechos que andan entre la historia y la leyenda. Era un gran predicador y parece ser que en la persecución contra frailes y asesinatos, el se salvó porque dio conferencias (alguna hasta en el Casino de Murcia) y allí enseñaba que el mayor revolucionario era Xto. y basta leer el evangelio. No sabemos mucho más de él. Al acabar la Guerra fue morador en Orihuela, Cehegín y Jumilla. Desde ese convento (en 1946) sale de la Orden y se incardina en la diócesis de Oviedo como cura secular. Luego desaparece y nada sabemos de él. Quizás fue a Brasil. Debió morir antes de 1960, dice Javier. Yo he tenido la gracia de que Gea Rovira me enviara los 14 sonetos del Viacrucis en Jumilla (1945). Opúsculo de Procesiones de Semana Santa.      No tengo más tiempo ahora para loar los poemas y la narrativa del fraile Herrera, pero pongo aquí un ingenioso poema suyo. Recitaré una parte del poema acerca del  padre Manuel Malo y Malo, Restaurador de la Provincia.

6.- TEÓFILO BAILÓN. Nace también en Iruecha la tres veces hecha en 1896 y muere a los 47 años en Madrid. Traigo aquí al padre Teófilo por lo que tiene también de excepcional. Es un caso de polemista y apologeta y a la vez defensor de sus ideales, aunque haya que enfrentarse a quien sea. La sección Del ambiente y otras veces titulada Del Momento llegan como una editorial cada vez, en la primera página de cada mes. Son editoriales dignos de republicarse hoy, sobre todo en los años que anteceden a nuestra Guerra. Se distinguió por su labor con las juventudes, sobre todo antonianas, y con la revista que sacaban (Acción Social Antoniana). Valiente, sin miedo a quienes lo están  vigilando (marxistas, milicianos, etc.). Tal ocurre en Lorca, más de una vez. Gran predicador y con fuerza para convencer, las juventudes antonianas y terciarios se cuentan en esa época y a miles (¡vamos, como hoy día que se cuentan con una docena!). Su prosa es suelta y culta, los contenidos tienen el perfil moderno de decir claro y argumentar. Preparo también sobre él un trabajo a partir de lo que escribe en nuestra  revista y en la de antonianos. Fue muy devoto de la Inmaculada, moró en Hellín un tiempo, y está enterrado cerca del camarín de la Virgen en el convento de Hellín. Después de la Guerra lo destinaron a Madrid a levantar y emocionar a más jóvenes (San Fermín de los Navarros fue su destino). Allí murió. En la Guerra vivió en Murcia en un zulo varios años junto con el padre Pedro Lozano. Les dediqué a ambos un artículo en estos últimos años actuales en Iglesia Hoy en una sección titulada La bala mártir.

Visto que no puedo extenderme más tiempo en esta presentación, leo algo de uno de sus escritos. En vísperas de estallar la Guerra (abril 1936) titula un artículo “Que se nos diga”, y ahí del polemista y brillante defensor de ideales. Insta a que le contesten (los matones perseguidores de creyentes), y les da una retahíla de preguntas. ¿Por qué se nos persigue? ¿Por nuestras provocaciones? ¿Por nuestro reglamento de trabajo? ¿Por nuestras ideas? ¿Por nuestro desarrollo económico ¿Por difícil convivencia? ¿Por enemigos de nuevos progresos estatales? Y por supuesto, contesta a cada pregunta. A la de ¿por nuestras ideas?, le escribe: “Nosotros trabajamos a plena luz. Señalamos nuestras intenciones, razonamos nuestros procederes, no violentamos a nadie para que nos siga. Diafanidad, sencillez, amor fraternal y no estridencias, conmiseración y no venganza van acompañando las inmortales estelas del ideario que sembramos”.

                Editorial Espigas. C/Dr. Fleming 1, 30003 Murcia.

                Correo-e: editorialespigas@telefonica.net

                 Publicaciones del Instituto Teológico de Murcia OFM. Serie Mayor- 69.           

 

 

 

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