Tercer domingo de Cuaresma

Oración sobre las ofrendas

Señor, por la celebración de este sacrificio concédenos, en tu bondad, que, al pedirte el perdón de nuestras ofensas, nos esforcemos en perdonar las de nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Cuando Jesús en la Última Cena, dio el cáliz a sus apóstoles, les dijo: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.”  Dios es glorificado cuando en la celebración de la Santa Misa y en el sacramento de la penitencia -la confesión- recibimos el perdón de los pecados. Por eso le pedimos a Dios Padre que la celebración de la Eucaristía, en la cual participamos, sea para nosotros perdón de nuestros pecados y al mismo tiempo ayuda, para que nos sea más fácil perdonar a aquellos de nuestros hermanos de quienes hemos recibido alguna ofensa, sea pequeña, sea grande. Pues a todos nos es difícil perdonar. No nos está permitido como cristianos estar distanciados de los demás, sino que debemos esforzarnos por poner en práctica el mandamiento del amor: “amaos como yo os amo”, dice Jesús.

Señor Jesús, tú tienes palabras de vida eterna

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