Domingo de Ramos
Oración sobre las ofrendas

Señor, que por la pasión de tu Unigénito se extienda sobre nosotros tu misericordia y, aunque no la merecen nuestras obras, que con la ayuda de tu compasión podamos recibirla en este sacrificio único. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

P. Ruiz Verdú OFM

Comenzamos la Semana llamada Santa, la semana en la que, de una manera especial, contemplamos el amor de Dios. Es el extraordinario signo de la misericordia de Dios para con nosotros, que se nos regala, aunque nuestras obras no la merecen. Signo que permanece y que celebramos. Signo del cual todos participamos si lo aceptamos. No todos aceptan la pasión de Jesús, aunque el deseo de Jesús es que a todos llegue. Por eso, le pedimos a Dios que por la pasión de su Unigénito se extienda su misericordia sobre todos, de modo especial sobre los que están presentes en la celebración de la Eucaristía, quienes deben acogerla y comunicarla a los que, por circunstancias, no participan del sacrificio único.
La compasión del Señor para con nuestra pobreza espiritual
haga de nosotros signos vivientes de su amor y misericordia.

Jueves Santo
Oración sobre las ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos sacramentos, pues cada vez que se celebra el memorial del sacrificio de Cristo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

Contemplemos a Jesús sentado a la mesa con sus discípulos para comer el cordero pascual, memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto en tiempo de Moisés. Han pasado siglos desde aquella noche memorable. Pero ha llegado el momento que la imagen se haga realidad. Este es el deseo de Jesús; “Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer” (Lc 22,15).
Esta Cena, este banquete, será para nosotros el memorial del sacrificio que Jesús iba a ofrecer al día siguiente en la cruz: pan partido y vino compartido -cuerpo y sangre de Cristo- entregados por nosotros.
Y pedimos: Concédenos, Señor, participar dignamente de esta celebración eucarística, donde se realiza la obra de nuestra redención: la pasión de Jesús y su resurrección, su gozosa presencia entre nosotros y la espera de su futura venida.
Que sea para todos crecimiento en el amor a Cristo Jesús
y acto de gratitud a Dios Padre,
que a todos nos santifica en el Espíritu Santo.

Domingo de Pascua de Resurrección
Oración sobre las ofrendas

Rebosantes de gozo pascual, ofrecemos, Señor, este sacrificio en el que tan maravillosamente renace y se alimenta tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Nuestra esperanza: que un día resucitaremos, porque el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en nosotros; por eso, rebosamos de gozo pascual.
La resurrección de Jesús no es un hecho que se quedó estancado en un momento de la historia. Su resurrección sigue siendo participada por todos los que reciben el bautismo cristiano y creen en CristoJesús. Es el renacer de la Iglesia, siempre en belleza y hermosura; siempre en fortaleza para seguir anunciando el mensaje de la resurrección de su Señor y dar a los que creen en Cristo el alimento que ella recibe de su Fundador.
“¡Exulten por fin los coros de los ángeles! ¡Goce también la tierra inundada de tanta claridad! ¡Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante! ¡Que asombroso beneficio de tu amor, Padre, por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!” (Vigilia Pascual; Pregón).

Este es el día en que actuó el Señor.
¡Alegrémonos! Vivamos la Pascua del Señor,
que es también nuestra Pascua.

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