SAN BUENAVENTURA

 

 II

  Ministerio

Además de la enseñanza, que expondremos en el siguiente artículo, San Buenaventura se entregó por completo a organizar la Orden de los Menores, que había alcanzado un número de religiosos excesivo, más de 30.000 Hermanos divididos en 32 Provincias, por lo que las estructuras que había creado San Francisco eran insuficientes para gobernarlos.

Estaban divididos en la interpretación de la Regla, y nuestro santo y teólogo era consciente que nada fácil le iba a resultar el gobierno, pues, tanto los que pedían una mayor disciplina y seguir el Evangelio a la letra como los que demandaban una adaptación de la Orden a las nuevas exigencias sociales, les asistían la razón.

Lo primero que hace San Buenaventura es exhortar a los Ministros que sean exigentes en la admisión de los novicios: más vale menos hermanos y mejores en virtud. La Orden ha crecido muy rápidamente sin tener una organización adecuada para ello. Por eso en 1260, en el Capítulo General que se celebra en Narbona, presenta 250 estatutos, recogidos de Capítulos anteriores, y reunidos en 12 capítulos, elaborando unas Constituciones que darían la estructura jurídica adecuada para que los Franciscanos sirvieran mejor a la Iglesia y al mundo dentro de un mínimo orden y preparación adecuadas.

Escribió dos vidas de San Francisco, que el Capítulo de Pisa celebrado en 1263 las aprobó como las biografías oficiales del Poverello. Después recorrió España, Alemania e Italia, organizando la Orden y aplicando las Constituciones de Narbona. Y aún tuvo tiempo para defender a los Mendicantes contra Gerardo de Abbeville en su famosa Apología de los pobres. En pleno Concilio de Lyon, ya nombrado Cardenal, el 20 de mayo de 1274, antes de morir, el capítulo de la Orden eligió su sucesor en la persona de Jerónimo de Ascoli. Diecisiete años, pues, gobernó la Orden, dándole una estructura seria y adaptándola al servicio de la Iglesia.

 

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