QUINTO DOMINGO DE PASCUA

Reflexionando y orando

Oración colecta del quinto domingo de Pascua 

Dios todopoderoso y eterno, lleva a su pleno cumplimiento en nosotros el Misterio pascual, para que , quienes, por tu bondad, han sido renovados en el santo bautismo, den frutos abundantes con tu ayuda y protección y lleguen a los gozos de la vida eterna.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Primer punto de referencia: la dignación de Dios que gratuitamente nos ha redimido. A este acto de Dios, la primera respuesta nuestra es la palabra ¡gracias! salida de un corazón agradecido y que  reconoce que todo beneficio viene de Dios. ¿Qué mayor don que haber sido redimidos?

Pero Dios no se conformó con redimirnos, con liberarnos del pecado. A la palabra “yo te perdono”, añadió: “te regalo mi amistad” y “te doy todo aquello por lo que eres hijo mío.”

El hijo pródigo volvió a la casa de su padre; pero el padre no se conformó con perdonarle, sino que le restituyó todo lo que antes era: seguir siendo hijo. Y este querer de Dios es su eterno querer. Dios siempre nos mira con amor de padre. Convencernos que Dios es nuestro Padre es tan necesario para nosotros, que sólo ello nos anima a amarle y serle fieles.

Y ahora nos atrevemos a decirle: “haz que cuantos hemos participado del Misterio pascual de tu Hijo…” La oración, si quiere ser fiel a sí misma, debe fundamentarse en la fe. Sin fe no podemos acercarnos a Dios.

Por Jesús hemos obtenido la libertad verdadera. Pero esta libertad, que viene del Espíritu, puede ser entorpecida por el mal uso de ella. Son muchas los impedimentos que se interponen en el ejercicio de nuestra libertad: las cosas nos atraen y nos esclavizan, el falso amor también …, por eso pedimos a Dios Padre que demos frutos abundantes con su ayuda y protección. Y llegar así  a la vida eterna, donde con los ángeles y los santos cantaremos el ¡Aleluya!

 

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