XI Domingo del Tiempo Ordinario

Oración sobre las ofrendas

Oh Dios, que, según la doble condición de los dones que te presentamos, alimentas a los hombres y los renuevas sacramentalmente, concédenos, por tu bondad, que no nos falte su ayuda para el cuerpo y el espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Encima del altar colocamos pan y vino; alimentos necesarios para nuestro cuerpo. Pero Jesús, en la Última Cena, quiso servirse de ellos para alimentarnos espiritualmente, constituyéndolos en sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. Esto es lo que recordamos en la primera parte de la oración. Y a continuación le pedimos a Dios, apoyados en su bondad, que no nos falten nunca, pues los necesitamos tanto para el cuerpo como para nuestro bien espiritual, porque Cristo Jesús nos ha dicho: “el que como mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna.”

Si guardamos los mandamientos de Dios, seremos para Él un reino de sacerdotes y una nación santa. Jesús nos dice: “La mies es abundante, pero los obreros son pocos; rogad pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”

 

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