XII Domingo del Tiempo Ordinario

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza y concédenos que, purificados por su eficacia, te ofrezcamos el obsequio agradable de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

La Eucaristía de hoy se inicia afirmando que Dios es nuestra fuerza, nuestra seguridad, nuestra salvación y nuestro guía (antífona de entrada). Con esta confianza que nace de la fe, le pedimos a Dios que acepte el sacrificio que le ofrecemos, en el cual somos reconciliados y purificados en Él; y, así, nuestro obsequio le será agradable. Entonces nuestra alabanza, unida a la de Jesucristo, cuya Eucaristía celebramos, es alabanza perfecta, eficaz por sí misma, porque en ella no buscamos nuestra gloria, sino la gloria de Dios. Haz, Señor, que el amor y respeto a su santo nombre

sea el fundamento de nuestra vida cristiana.

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