DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

Reflexionando y orando

 

Oración colecta

Oh Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída, concede a tus fieles una santa alegría, para que disfruten del gozo eterno los que liberaste de la esclavitud del pecado.

P. Ruiz Verdú OFM

Tenemos motivos más que suficientes para acudir al Señor para que Él levante y fortalezca nuestra humanidad inclinada al pecado,  nuestro ánimo decaído. Dios Padre nos ha enviado a su Hijo, que por su muerte y resurrección ha dado vida y fortalecido la humanidad. Lo que para el hombre era debilidad, para Dios es fuerza salvadora. Y apoyados en esta fuerza salvadora, que es  Cristo Jesús, nos atrevemos a pedirle que nos regale la “santa alegría”, la misma que Jesús dio a sus apóstoles el día de su resurrección; la santa alegría que “libera de la esclavitud del pecado” y nos lleva a los gozos eternos del cielo.

El Espíritu de Dios habita en vosotros. Dios Padre se lo ha revelado a la gente sencilla.

 

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