DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO
Reflexionando y orando

Oración colecta
Ven, Señor, en ayuda de tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican, para que renueves lo que creaste y conserves lo renovado en favor de los que te alaban como autor y como guía.

P. Ruiz Verdú OFM

Por Jesús, Dios es nuestro Padre; y a nuestro Padre acudimos al comenzar la celebración de la Eucaristía, presentándonos como hijos suyos. Porque somos sus hijos le pedimos que venga en nuestra ayuda. Tal atrevimiento por parte nuestra y confianza nos viene de Cristo Jesús, que nos enseñó a llamar a Dios con el dulce nombre de Padre: “ven en ayuda de tus hijos”, Señor.
Con esta confianza le pedimos que derrame abundantemente su bondad, el bien que Él es, su amor sobre nosotros que le estamos suplicando en la celebración de la Eucaristía. Esta gracia es la que esperamos alcanzar. Así nos renovará, pues Él es nuestro creador, y conservará en nosotros todo lo que ha hecho nuevo en nuestro corazón, pues por Él existimos y por Él caminamos por el buen camino.
Señor, tú eres mi auxilio y liberación.
Date prisa en socorrerme.
Señor, no tardes

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