XVIII Domingo del Tiempo Ordinario

 

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que, en tu bondad, santifiques estos dones, aceptes la ofrenda de este sacrificio espiritual y nos transformes en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Los dones que hemos puesto sobre el altar nos han sido dados por Dios: pan y vino. Si vienen de Dios deben estar ya santificados, porque toda la creación, salida de la mano del Creador, está santificada. Sin embargo, le pedimos al Señor, que en su bondad, los santifique ya que deseamos que – el pan y el vino – se conviertan en sacrificio espiritual, a fin de que lo  que nos es tan necesario para la vida corporal, nos sea más aún  para nuestra vida espiritual: la ofrenda de la Eucaristía. Pero es necesario que también nosotros seamos transformados, por la fuerza de este sacrificio, en oblación agradable a Dios, en vida santa, manifestación visible del amor de Dios. Dejemos que el Espíritu renueve nuestra mentalidad, alimentándonos del alimento que nos da Cristo Jesús: la Sagrada Comunión.

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