XIX Domingo del Tiempo Ordinario


Oración sobre las ofrendas

Acepta complacido, Señor, los dones que en tu misericordia has dado a tu Iglesia para que pueda ofrecértelos, y que ahora transformas con tu poder en sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Dividamos la oración en dos partes: en la primera pedimos a Dios que acepte lo que él mismo nos ha dado: dones salidos de su corazón misericordioso. El pan y el vino que hemos colocado sobre el altar son expresión de su amor y así debe ser siempre vistos por nosotros. Es amor hecho visible que debe ser contemplado con los ojos de fe. El ministro de la celebración eucarística los ha presentado a Dios Padre convencido de que serán aceptados. Son las ofrendas de la propiciación, memorial de nuestra pertenencia a Dios.— La segunda parte habla de la obra exclusiva de Dios. Él es quien los transforma usando el ministro las mismas palabras de Jesús: “esto es mi cuerpo”, “esta es mi sangre”, en sacramento de salvación: Cristo Jesús.
“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne, por la vida del mundo”

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