XXI Domingo del Tiempo Ordinario

Oración sobre las ofrendas

Señor, que adquiriste para ti un pueblo de adopción con el sacrificio de una vez para siempre, concédenos propicio los dones de la unidad y de la paz en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Oración dirigida a Dios Padre. Oración de petición. Pero con fundamento en el sacrificio de Cristo Jesús. Sacrificio definitivo, para siempre. Por él fuimos elegidos como pueblo de adopción, pueblo agradable a Dios, en el que todos somos hijos de un mismo Padre y hermanos en Cristo Jesús. Por su muerte y resurrección Cristo es nuestra paz, como nos recuerda san Pablo. Si Jesús ha derribado las barreras que nos separaban, el odio que rompe la unidad, no tienen sentido las barreras existentes en nuestro corazón, los muros que separan las naciones. Por eso, cada vez que renovamos la ofrenda del sacrificio de Cristo Jesús, Dios ofrece a su Iglesia y,  por ella, al mundo, los dones de la unidad y de la paz.

“Señor, ¿a quién vamos a acudir?  Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos”

 

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