La construcción de Jesús. La sorpresa de un retrato.

José Tolentino Mendoça

El libro ofrece un análisis pormenorizado desde todos los ángulos de la exégesis bíblica sobre el texto de la invitación que hace el fariseo Simón a Jesús para compartir una comida, donde se presenta una pecadora pública para lavarle los pies (cf Lc 7,36-38). El relato constituye un momento central en el Evangelio al ofrecer una imagen sorprendente de Jesús: se le comprende de una forma progresiva al ofrecer en la narración «rasgos, palabras y medias palabras, encuentros y desencuentros, entusiasmos y resistencias, aclaraciones y enigmas cada vez mayores» (18), no obstante sea uno de los párrafos más difíciles de interpretar de todos los Evangelios.
Los personajes del texto son el fariseo, Jesús y la pecadora. No se sabe el motivo de la invitación y por qué Jesús la acepta. Lo mismo podemos decir de la desconocida pecadora que se adentra en una casa que ni es bien vista ni bien recibida. La relación de Jesús con los fariseos en San Lucas no es tan tensa ni distante como en Marcos y Mateo. Se aprecia en ellos cierta curiosidad por Jesús; no están en las escenas de la pasión y muerte e incluso avisan a Jesús que Herodes le persigue (cf Lc 7,36-50; 11,37-54; 13,31-33). Con todo, excluye a la pecadora de la casa y piensa mal de Jesús, teniendo la oportunidad de reconocerlo como Mesías. Jesús es el centro de la narración, donde el fariseo y la pecadora existen con relación a él, aunque, por momentos, uno y otro ocupen el eje del relato: desde ser un profeta hasta el Mesías del Señor capaz de perdonar los pecados, como piensan Simón y los demás fariseos que asisten al banquete. La mujer, que aparece de una manera inesperada, es un pecadora. Con delicadeza y respeto, como Lucas trata a las mujeres en su Evangelio, solo dice de ella que es una pecadora conocida, realidad que ratifica Simón, y que conoce a Jesús, al menos de oídas. Ella es objeto de la acción gratificante de Jesús y brinda a la escena el hecho de la revelación de su identidad. Por último, aparecen los demás comensales que, como un coro, repiten una frase que ya ha aparecido en el Evangelio (cf Lc 5,21): «¿Quién es este, que hasta perdona los pecados?».
El relato ofrece tres cuadros que se reconocen a primera vista. El primero lo compone la invitación a Jesús por un fariseo y una mujer le unge. Aparentemente no parece verosímil que una pecadora, conocida por todos en la ciudad, pueda entrar en casa de Simón, también conocido por todos por su rectitud en el obligado cumplimiento de la Ley. La mujer aparece como una intrusa, que identifica a Jesús y realiza una acción con arrojo; no hay titubeo alguno en lo que realiza. Las partes del cuerpo de Jesús y de ella, que entran en contacto, hace de la situación una relación ambigua que origina el juicio negativo del fariseo: «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora» (v.39).
En el segundo cuadro, Jesús se dirige al fariseo e indirectamente a la mujer. Jesús le dice una parábola a Simón en la que plantea la cuestión del perdón de una forma directa, sin mediar otros motivos como se da, por ejemplo, en el Evangelio de Mateo en la parábola del siervo sin entrañas (cf Mt 18,23-35) . Aquí Lucas narra el perdón de Dios directamente a la pecadora; el perdón en su dimensión vertical. Por ello, más que el amor: «mucho se le perdona, porque ha amado mucho», el centro del relato es el perdón (77); es Dios el que ha perdonado sus muchos pecados, no la experiencia de que haya amado mucho. Y así lo piensan los comensales cuando se preguntan, «¿quién es éste que hasta perdona los pecados?». Por ello, la verdadera relación que aparece en el relato es el de Jesús y la mujer, relación en la que se origina el perdón, experiencia que pasa desapercibida ni capta el fariseo, cuyo sentido del pecado excluye al amor: se centra en actos con relación a la leyes. Pero Jesús ¿anuncia el perdón, o tiene autoridad para perdonar? Ya no se plantea la cuestión el fariseo de si Jesús es un profeta, sino cuál es su identidad que le capacita para perdonar los pecados.
En el tercer cuadro Jesús habla a la mujer e indirectamente a los demás comensales; es cuando se revela el ser y la misión de Jesús. Dice a la mujer: «Tus pecados quedan perdonados. Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es este que hasta perdona los pecados? Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado: vete en paz»» (vv. 48-50). Es la primera vez que Jesús se comunica con la mujer y se implica en el perdón de Dios. Dios es el que perdona, y es uno de los signos del ministerio de Jesús, porque, además de anunciar el perdón de Dios, declara dicho perdón. Y esto solo él puede hacerlo por su especial relación con el Señor. Esta es la diferencia esencial de Simón y de Jesús con la pecadora: aquel ve el pasado de la mujer como una deuda, la repudia moralmente y la considera una persona perdida; en cambio, Jesús la ve ahí, postrada, capaz de recibir la gracia divina; la acoge como persona y creyente, y la rescata. Se da un paralelismo entre acogida y arrepentimiento; amor y perdón; fe y salvación. Es cuando la vida se abre a Dios desde las perspectivas del amor, fe, acogida y perdón (98). Es la parábola del Hijo Pródigo y el hilo conductor de todo el Evangelio lucano.
A continuación, una vez concluido el análisis de la perícopa, se expone la identidad de Jesús como lugar del encuentro con Dios y lugar del encuentro de su misericordia con el pecador; es el Hijo de Dios, el Cristo Salvador como comienza en Evangelio (cf Lc 1,35; 2,11); el profeta que manifiesta el tiempo favorable a Dios, agente de su salvación (154); es el que va en busca a los pecadores y los rescata, pues les presenta el mundo nuevo que significa la presencia de Dios en la historia, que se ofrece a aquellos que viven de espalda a Él. De ahí que su Hijo también sea el Salvador. En definitiva, es una obra donde se estudia el párrafo de Lucas desde todas las perspectivas posibles; muy bien expuesta y traducida.

Sal Terrae, Santander 2017, 214 pp., 14,5 x 21,5 cm.

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.