III Domingo de Cuaresma

Oración después de la comunión

Alimentados ya en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que se haga realidad en nuestra vida lo que hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

La Eucaristía es el alimento espiritual de los que vivimos en este mundo, de los que caminamos hacia la patria definitiva; la que nos fortalece para poder superar las dificultades presentes. Es la fuerza de Dios, el mismo Señor, pan del cielo, que al llenar nuestro espíritu de sí mismo, de su fortaleza, hace realidad en nosotros la salvación que hemos recibido como regalo en crecimiento. A esta acción de Dios debemos unir la nuestra, pues Él, a pesar de su querer, si no nos unimos a su voluntad, queda sin realización el deseo de Dios. Como dice san Pablo: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”; pero sin Jesús, las fuerzas del espíritu decaen.

Haz, Señor, realidad en nosotros
la vida de tu Hijo que hemos recibido.
Pues nuestros ojos están fijos en ti, Señor.

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