Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Oración de la poscomunión
Concédenos, Señor, saciarnos del gozo eterno de tu divinidad, anticipado en la recepción actual de tu precioso Cuerpo y Sangre. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

P. Ruiz Verdú OFM

Las oraciones, salvo excepciones, están dirigidas a Dios Padre, por Jesucristo. La de hoy es una excepción. Invocamos a Cristo Jesús, a quien hemos recibido. A Él, que quiso vivir nuestra vida terrena con sus dificultades y cansancios, con sus angustias y dolores, y también con sus alegrías, le pedimos con humildad y confianza, que nos sacie del gozo eterno de su divinidad, de ese gozo que nos regaló en el bautismo y que ha ido creciendo gracias al sacramento de su Cuerpo y Sangre que hemos recibido.
“Es el Espíritu del Señor, que habita en sus fieles,
el que recibe el santísimo Cuerpo y Sangre del Señor.
Y todos los que no participan de este Espíritu y se atreven a recibirlo,
comen y beben su condena” (san Francisco de Asís, Adm.1, 12-13)

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