XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario.
Jornada mundial de los pobres

Oración sobre las ofrendas

Señor, escucha misericordioso las súplicas de los que te invocan, y al aceptar la oblación de tu Iglesia, haz que todos los hombres se llenen del espíritu de los hijos de Dios, de manera que superadas las desigualdades por el amor, se forme en tu paz la familia de los pueblos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

P. Ruiz Verdú OFM

Siempre acudimos a la misericordia del Señor. Ella nos da confianza. En nuestra oración nunca hemos de olvidar que la misericordia de Dios es la que da ánimos a nuestro atrevimiento: Señor, escucha; y acepta nuestro pan y nuestro vino que hemos puesto sobre el altar y que tú nos ha dado; ellos son la ofrenda de tu Iglesia. A esta ofrenda debemos añadir la nuestra propia, la más personal, lo que hemos vivido durante los días de la semana: alegrías y sufrimientos, aciertos y desaciertos…, para que cuando el que preside la Eucaristía nos invite a orar diciéndonos que lo que hemos puesto en el altar es también nuestro, sea efectivamente verdad lo que pronuncian nuestros labios.
Todos somos hijos de Dios, y, como tales, hemos de superar las muchas desigualdades que existen entre nosotros, para que la paz sea la constructora de una nueva sociedad en el amor.
La paz es el fruto de la justicia (profeta Isaías)
Nuestra vida está en tus manos, Señor;
nuestra alegría consiste en estar contigo.

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.