EL SIMBOLISMO Y LA IMPORTANCIA DE LAS MONTAÑAS

Francisco LÓPEZ BERMÚDEZ
Universidad de Murcia

En la mayoría de las religiones la montaña, probablemente a causa de su elevación y del misterio que la rodea, es considerada como el punto en que el cielo toca a la tierra. Cada país tiene su montaña santa, allí donde fue creado el mundo, donde habitan los dioses, de donde viene la salvación. La montaña simboliza en todas las culturas la proximidad con el mundo espiritual o divino, pues domina el mundo de los hombres y se eleva hasta el cielo. Ningún relieve de la superficie terrestre está más cerca del cielo que las cumbres de las montañas, estas son un lugar de encuentro entre el cielo y la tierra, la morada de los dioses y meta final de la ascensión humana. En la Biblia, las cosas más importantes ocurren en la montaña, en los montes: Sinaí o Monte Horeb (2.285 m de altitud), Tabor, Moriah, Nebo, Hermón, Ebal, Sión, Ararat, de los Olivos, Carmelo, Santa Catalina, del Sermón de la Montaña, Calvario, etc . Dios habla desde las cumbres de los montes y montañas, estos relieves son lugares de teofonía, es decir, de manifestación de Dios.
La montaña es una elevación natural del terreno, mayor que el monte.Las montañas se agrupan en cordilleras o sierras. Desde el punto de vista estrictamente topográfico, un monte es una elevación del terreno cuya altura es superior a la de una simple colina pero inferior a la de una montaña. A pesar de esta diferencia, en la práctica, monte y montaña se emplean de manera indistinta, así aparece en la Biblia.
Las montañas abarcan el 22 por ciento de la superficie terrestre y albergan a alrededor de mil millones de personas que depende de estos impresionantes y enérgicos relieves para abastecerse de agua, alimentos y energía limpia, recursos que serán cada vez más escasos en el futuro. Las montañas influyen en el clima y en las precipitaciones, recogen el agua y la canalizan hacia los ríos, o la mantienen en depósitos subterráneos, de los que se alimentan los manantiales de los valles. Las montañas no sólo aportan el sustento a las personas que viven en estos ambientes, sino que benefician indirectamente a miles de millones de personas que viven en las tierras bajas como los llanos aluviales y las áreas costeras. En contraste con la riqueza de sus recursos naturales, biodiversidad, contar con unas poblaciones indígenas y locales que tienen unos valiosos conocimientos, tradiciones y prácticas culturales y ofrecer valiosos ambientes para el turismo y rutas culturales, el noventa por ciento de los habitantes de las montañas del mundo vive en países en desarrollo, donde la gran mayoría vive por debajo del umbral de la pobreza y uno de cada tres se enfrenta a la amenaza de la inseguridad alimentaria. La gente de las montañas a pesar de la riqueza de conocimientos y estrategias acumuladas a lo largo de generaciones se enfrenta a duras luchas para sobrevivir, por ello, se requiere una llamada a la población mundial a ser consciente de la fragilidad de los valiosos ecosistemas de montañas frente a los desafíos del cambio climático.

       Recursos que aportan las montañas.

 Agua. Las montañas aportan el 60-80 por ciento del agua dulce en el mundo, sin la cual el desarrollo sostenible, cuya meta es eliminar la pobreza y el hambre, no sería posible.El agua dulce proveniente de las montañas (casi todos los ríos nacen en ellas) es fundamental para lograr la seguridad alimentaria mundial, pues es utilizada por los agricultores para irrigar sus cultivos en muchas regiones agrícolas de las tierras medias y bajas, y para abastecer a pueblos y ciudades.
Energía. Las montañas desempeñanuna función clave en el suministro de energía renovable, especialmente a través de la energía hidroeléctrica, eólica, solar y biogás.La energía hidroeléctrica proporciona actualmente cerca de un quinto de toda la electricidad en el mundo, y algunos países dependen casi exclusivamente de las regiones montañosas para la generación de energía hidroeléctricay eólica.
Alimentos. Las montañas contribuyen a la seguridad alimentaria y nutrición al proporcionar tierra para los cultivos, pastos para la ganadería, cursos de agua para la pesca y productos forestales no maderables tales como piñas, bayas, hongos, miel, especias, hierbas, café, cosméticos, etc.La agricultura de montaña ha sido un modelo de desarrollo sostenible durante siglos y es intrínsecamente “verde” gracias a su pequeña escala y su escasa huella de carbono.De las 20 especies de plantas que aportan el 80 por ciento de los alimentos en el mundo, seis se han originado y diversificado en las montañas: el maíz, las patatas, la cebada, el sorgo, los tomates y las manzanas.
Agricultura familiar de montaña. La agricultura de montaña es en gran medida agricultura familiar ya que las zonas de montaña, con sus manchas dispersas de tierra utilizable a diversas alturas y condiciones de pendiente, son más eficientemente gestionadas a través de la agricultura a pequeña escala.La mayoría de la producción de la agricultura de montaña es para el consumo familiar, desempeñando un papel clave para garantizar la seguridad alimentaria de los hogares. Los productos y servicios de montaña tienen un gran potencial para mejorar los medios de vida e impulsar las economías locales.
Gestión. En la actualidad, el reto que tienen las gentes de las montañas radica en determinar nuevas opciones sostenibles que ayuden a suprimir la pobreza sin degradar los originales, valiosos y frágiles ecosistemas que contienen. Para dar respuesta a los desafíos y amenazas que se ciernen sobre las montañas del mundo, se requiere enfoques integrados y participativos que aborden todos los aspectos de la sostenibilidad tales como el agua, la diversidad biológica, el turismo y las infraestructuras. Para alcanzar un desarrollo sostenible parece fundamental el respaldo y colaboración de los organismos internacionales tales como la Alianza para las Montañas, el Convenio sobre la Diversidad Biológica en las Montañas, la Convención de las Naciones Unidas sobre Desertificación, el Foro de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Foro Mundial del Agua.
Por el valor físico, ecológico, paisajístico, económico, histórico y cultural que tienen las montañas, la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de diciembre de 2002 declaró celebrar el 11 de diciembre de cada año como el Día Internacional de las Montañas para resaltar la importancia que tienen estos majestuosos relieves para un desarrollo sostenible de los pueblos.

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