Bautismo del Señor

 

Oración después de la Comunión

Señor, alimentados con estos dones sagrados, imploramos de tu bondad, que, escuchando fielmente a tu Unigénito, de verdad nos llamemos y seamos hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Un buen momento para dialogar con Jesús y pedirle las muchas cosas espirituales que necesitamos es después de comulgar. La oración nos recuerda que nuestra petición la hagamos apoyados en la bondad de Dios: “porque tú eres bueno, Señor, concédenos lo que te pedimos”. Se nos recuerda que para ello debemos escuchar fielmente a Jesús, el Hijo del Padre, el amado, el predilecto. Hay que tender la mano para recibir y también tenderla para dar, porque el que recibe pensando sólo en el servicio propio, puede sucederle que lo recibido se le caiga de las manos. La petición final de esta oración nos recuerda nuestro bautismo: no solamente en él se nos dio el nombre de hijos de Dios, sino que fuimos de verdad adoptados como hijos: ¡gran riqueza se nos concedió aquel día! ¡Gracias sean dadas a Dios Padre por Jesucristo!

El Señor bendice a su pueblo con la paz

que sólo Él puede dar.

¡Hijos de Dios, aclamemos al Señor!

 

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