III domingo T. O.

Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que cuantos hemos recibido tu gracia vivificadora nos gloriemos siempre del don que nos haces. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pedro Ruiz Verdú OFM

Dios Padre nos ha invitado a su mesa, banquete de Jesús. Y nosotros hemos aceptado la invitación y recibido la Eucaristía: el Pan de Vida eterna. Esta es la gracia vivificadora, la que necesitamos para superar las dificultades; la que ilumina nuestro camino de peregrinación. Es Jesús: luz que ilumina nuestra vida, el don de Dios Padre, gloria nuestra, regalo de Dios, por el cual le damos gracias. Y esto lo pensamos mientras le damos gracias en nuestro interior, esperando que el sacerdote, que preside la celebración, nos invite a orar. Y como es ritual, le damos las gracias por Jesucristo, su Hijo, nuestro mediador ante el Padre.
Tú eres, Jesús, la luz del mundo,
llena con tu presencia el meditar de mi corazón

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