RESILIENCIA CLIMÁTICA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

 F. López Bermúdez
Universidad de Murcia

Los datos que aporta el último informe de la FAOsobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018, desvelan  que la pobreza extrema sigue afectando a más de 800 millones de personas. Una de cada nueve no tiene nada que llevarse  a la boca. La crisis alimentaria afecta sobre todo a los más pequeños. Hay 150 millones de niños con menos de 5 años a los que el hambre ha retrasado su crecimiento. Solo el 40% de los niños menores de 6 años han sido alimentados exclusivamente con leche materna. Cada día mueren 8.500 niños por causas relacionadas con la desnutrición, la mayoría están en  África y Asia.La pobreza y las desigualdades no son un fenómeno natural, sino el fruto de políticas económicas depredadoras de recursos naturales, o corruptas, o defensoras de los intereses de los más poderosos,  políticas  que son instrumentadas por muchos  gobiernos nacionales.El citado informe de la FAO destaca que el 80% de los desastres a nivel mundial están asociados al clima, pero  lo más relevante es que esas pérdidas de la producción agropecuaria   se traducen en pérdidas de las condiciones de vida.

Las actuales crisis alimentaria en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur, Yemen, Bangladesh, Burkina Faso, Chad y otros países, tienen  vínculos con el cambio climático y la falta de sistemas resilientes que puedan soportar las sequías, las inundaciones, el efecto de la modificación del régimen de las precipitaciones, la desertificación y otras consecuencias que dejan a las personas sin cultivos, sin dinero y sin comida para alimentar a sus familias.Los eventos climáticos extremos han aumentado en número e intensidad en muchas regiones del mundo. Los efectos más significativos de esto se aprecian en la disponibilidad de alimentos, dada la alta sensibilidad de la agricultura con respecto a clima.El cambio climático se ha convertido en una de las principales causas de que vuelva a aumentar el hambre en el mundo, de ahí la necesidad de desarrollar una «resiliencia climática» para evitar que la situación empeore. ¿Qué es y cómo se logra?

            Resiliencia es el término empleado en ecología de comunidades y ecosistemas para indicar la capacidad de estos de absorber perturbaciones, sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad, pudiendo regresar a su estado original una vez que la perturbación ha terminado. En otras palabras, la resiliencia es una medida de la magnitud de los disturbios que puede absorber un sistema para pasar de un equilibrio a otro. De otra forma se argumenta, que las actividades económicas son sostenibles solamente si los ecosistemas que soporten la vida, y de los cuales son dependientes, tienen un adecuado nivel de resiliencia.

Ante los inquietantes pronósticos del calentamiento global y cambio climático, y otras causas como la  inestabilidad en las regiones afectadas por conflictos, la violencia y guerras, la  brecha abierta entre los países pobres y los ricos es cada día más profunda, por ello se requiere con urgencia ayuda humanitaria para  construir países y ecosistemas  más resistentes al cambio climático, donde estos cambios no signifiquen un desastre y dejen a los niños con hambre.Donde se tomen medidas proactivas  para apoyar a las personas vulnerables y  para poner fin al ciclo de la pobreza. Hoy se cuenta con recursos, conocimientos científicos y herramientas,  para que no se repitan crisis humanitarias como las que están sufriendo  muchos países vulnerables, sobre todo africanos y asiáticos. El futuro de la adaptación al cambio climático requerirá proyectos originales e innovadores que vinculen los ecosistemas con las economías,  la adaptación con la mitigación y las estrategias de reducción del riesgo de desastres con las comunidades en situación de riesgo.El mundo se encuentra en una encrucijada,si los gobiernos, las organismos internacionales de las Naciones Unidas (Organización de las N.U. para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Programa Mundial de Alimentos (PMA), Programa para el Desarrollo Sostenible (PNUD) y  organizaciones estatales y  no gubernamentales,   no eligen  el buen camino para  evitar el estallido de nuevas crisis humanitarias. De los  informes de los organismos internacionales se  extrae que, la resilienciaclimática  es clave para evitar futuras crisis alimentarias. Somos la primera generación que tiene en sus manos la capacidad de erradicar las hambrunas en todo el mundo, el objetivo final es que en el 2030 haya hambre cero.

 

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