VI domingo de Pascua

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Celebramos la Santa Misa atraídos por la fe, la cual nos ha permitido participar de la Mesa del Señor. Ahora, llenos de Dios, le confesamos como Poderoso y eterno,  apoyados, para nuestra atrevida petición, en la resurrección de Jesucristo; ella nos ha puesto en camino para llegar a la vida eterna. Puestos en camino, conociendo nuestras limitaciones y debilidades y la necesidad que tenemos de la fortaleza que ha brotado del Misterio pascual que la fe nos ha descubierto, le pedimos que multiplique sus frutos en nosotros. Esta es nuestra acción de gracias que es petición; petición de permanencia y crecimiento de la fortaleza del Espíritu en nosotros.
Nos dice Jesús:
Yo le pediré al Padre que os envíe el Espíritu Santo,
que esté siempre con vosotros.

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