XV Domingo T.O.

Oración después de la comunión
Después de recibir estos dones, te pedimos, Señor, que aumente el fruto de nuestra salvación con la participación frecuente en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Esta oración nos recuerda que recibir la comunión debe ser para el cristiano una acción frecuente, siempre que esté bien dispuesto para ello y no sea por rutina. Comulgar debe constituir en el cristiano la acción sagrada del día por excelencia. Es el sacramento de la salvación, que todos necesitamos. Por eso pedimos el aumento de sus frutos. La salvación ya ha sido realizada y está produciendo sus frutos en nosotros. Pero Cristo Jesús, el autor de la salvación, desea que colaboremos con él en este trabajo: llevar con Jesús a plenitud la salvación del mundo, porque él quiere que todos nos salvemos, ya que murió por todos, por todos resucitó y para todos está preparando un lugar en su reino. En silencio, habla con Jesús y pídele este aumento de salvación para todos.
Escucha la voz del Señor, que te dice:
“quien participa de mi cuerpo y de mi sangre (la comunión),
habita en mí y yo en él”

 

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