XXXI Domingo T.O

Oración después de la comunión

Te pedimos, Señor, que aumente en nosotros la acción de tu poder, para que, alimentados con estos sacramentos del cielo, nos preparemos, por tu gracia, a recibir tus promesas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P. Ruiz Verdú OFM

Afirmamos que todos somos alimentados con el mismo pan del cielo, pero no todos producimos la misma cantidad de fruto. Por eso, le pedimos que aumente en nosotros la acción de su poder; o mejor, que estemos dispuestos a recibir gustosamente su acción en nosotros; que le dejemos hacer en nosotros lo que Él desee, que siempre es para nuestro bien. Esta es la mejor preparación que, siempre por su gracia, nos abrirá la puerta para recibir sus promesas. Sin la gracia de Dios no alcanzaremos lo que nos ha prometido; pero Dios, al revelarnos su promesas, nos regala su ayuda, su gracia, su amor, para que caminemos seguros cogidos de su mano.
“Padre, me pongo en tus manos,
haz de mi lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.” (Charles de Foucauld)

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