I Domingo de Cuaresma

P. Ruiz Verdú OFM

Oración colecta
AL CELEBRAR UN AÑO MÁS LA SANTA CUARESMA CONCÉDENOS, DIOS TODOPODEROSO, AVANZAR EN LA INTELIGENCIA DEL MISTERIO DE CRISTO Y VIVIRLO EN SU PLENITUD. POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

Comienza la oración situándonos: iniciamos la «santa Cuaresma». La Cuaresma es un tiempo especial dentro de las celebraciones litúrgicas del año. Ya desde el principio de la oración se nos dice cuál es la finalidad de la Cuaresma: «avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo». Es decir: progresar en el conocimiento de Cristo. Este avance, este progreso, supone en nosotros, cristianos, un cierto conocimiento de Cristo. Nuestro esfuerzo de fe debe centrarse en avanzar más y más en la «inteligencia» del misterio, que es Cristo. Necesitamos para esto de la Palabra de Dios y de la luz del Espíritu Santo. Y como por nosotros mismos no podemos alcanzarlo, le pedimos a Dios, que es todopoderoso en amor, que nos lo conceda. Y siempre se lo pedimos por Jesucristo, que es el Hijo de Dios y nuestro Señor.

Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte,
y de su cuerpo la mayor herida.
(Lope de Vega)

Oración sobre las ofrendas
HAZ, SEÑOR, QUE NUESTRA VIDA RESPONDA A ESTOS DONES QUE VAN A SER OFRECIDOS Y EN LOS QUE CELEBRAMOS EL COMIENZO DE LA CELEBRACIÓN DE LA PASCUA. POR JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.

Primera petición: que el Señor nos ayude y prepare, porque Él es el único que sabe hacerlo bien. Nosotros, por nuestra parte debemos estar dispuestos a aceptar su modo de prepararnos. Y esta es la resistencia que hay en nosotros: dejarnos hacer por Dios. Por eso no es extraño que al comenzar la Cuaresma le pidamos al Señor su ayuda, porque celebrar la Pascua, siguiendo a Jesús, no le es fácil a nuestra naturaleza. Inauguramos la celebración de la Pascua. Que lo hagamos como cristianos conscientes de nuestra dignidad de hijos de Dios.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas.
Enséñame,
porque tú eres mi Dios y Salvador.
(Salmo 24,1)

Oración después de la comunión
DESPUÉS DE RECIBIR EL PAN DEL CIELO, QUE ALIMENTA LA FE, CONSOLIDA LA ESPERANZA Y FORTALECE EL AMOR, TE ROGAMOS, SEÑOR, QUE NOS HAGAS SENTIR HAMBRE DE CRISTO, PAN VIVO Y VERDADERO, Y NOS ENSEÑES A VIVIR CONSTANTEMENTE DE TODA PALABRA QUE SALE DE TU BOCA. POR JESUCRISTO, NUESTRO SEÑOR.

Después de recibir el pan del cielo, entra con la imaginación en tu interior y considera quién es el que ha querido hacerse por ti tan cercano; habla con él, cuéntale tus propósitos para la Cuaresma y pídele que crezca en ti la fe, para que la esperanza y el amor a Dios y al prójimo estén bien cimentados. En la oración pronunciada por el ministro del altar después de la comunión, le pedimos a Dios Padre que nos dé sentir hambre de Cristo. Cuando uno tiene hambre quiere alimento para saciarla. Dios nos da el alimento espiritual, que es su palabra. Por eso le pedimos que nos la enseñe a vivirla. Son palabras que nos dan la vida de la felicidad eterna.
La palabra de Dios
es el alimento que Jesús nos da.
¡Escúchala!

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