PERVERSIÓN DEL ESTADO DE DERECHO.

UNA PREGUNTA A NUESTROS GOBERNANTES.

Magdalena Cánovas

El primer Derecho humano es el Derecho a la Vida.  En todos los Estados de Derecho se anula la pena de muerte, pues si el primer derecho constitucional es el Derecho a la Vida, sería una contradicción que también haya un Derecho a la Muerte, pues éste último invalidaría o dejaría sin efecto el primero. Ahora nos encontramos que las razones lógicas que son las que hacen racional al ser humano, no tienen valor,  puesto que puede haber un Derecho a la Vida y otro a la Muerte que no se invalidan. A esta forma de irracionalidad,  la llamamos pensamiento líquido postmoderno. Y yo diría más que líquido, porque liquida de un plumazo todos los valores que dan paso a la dignidad humana. Este pensamiento líquido que procede de la licuación de las neuronas racionales nos sumerge en un mundo donde todo «vale». Por eso algunos se rasgan las vestiduras y gritan: ¡Presos a la calle! ¡Fuera las cárceles! ¡No a la cadena perpetua revisable! Claro este pensamiento líquido nos lleva a estas contradicciones. Si es posible y un derecho delinquir y matar, ¿porqué se ha de castigar?

Lo peor del caso de los Derechos humanos, no es este resultado lógico –ilógico, sino hasta dónde somos humanos y, hasta dónde no lo somos, para que nos apliquen la dignidad o no. El concepto de dignidad humana significa el valor que tienen las personas por el hecho de ser humanas. Lo que nadie ha explicado por qué no interesa en esta vorágine de pensamiento postmoderno y liquidativo. Por qué hablan de la dignidad humana, si ese concepto está liquidado con el novedoso pensamiento líquido. Ya no hay valores, ni objetivos ni intersubjetivos, solo queda lo subjetivo, lo que a mí me parece en cada caso y según me sienta en ese momento o me levante cada mañana. El apelar a la dignidad humana para aplicar el Derecho a la Muerte como el Derecho a la Vida, es una de las peores perversiones, porque de esta forma el término Derecho pierde todo su significado y sentido; no significa nada, pero se lo dan a la masa muy masticado y bien manipulado, para que lo trague y lo digiera satisfactoriamente. Y no estoy hablando desde el punto de vista religioso, que ese sería otro análisis mucho más extenso, sino desde la perspectiva racional y humanista, desde el principio lógico de no contradicción que tanto le ha servido a la ciencia, ya que con el pensamiento chorreante de la postmodernidad, sería imposible desarrollar esta nuestra  ciencia,  que tanto ha beneficiado a la humanidad.

La pregunta que les hago a nuestros políticos, que acaban de aprobar la tramitación parlamentaria de una ley del Derecho a la Muerte, con el beneplácito de los jueces del Constitucional. Apoyados en el engaño de la dignidad de la persona, el hedonismo,  el utilitarismo y de un malentendido sobre la empatía.  Hasta Epicuro sabía qué dolores había que aguantar para llegar a un placer superior, poniendo los placeres del espíritu siempre por encima de los meramente materiales y corporales. Nadie puede sentir el dolor de otro, porque no está dentro de él. Se lo puede imaginar. Pero entonces, depende de la imaginación de cada cual y, eso como ley, resulta no solo absurdo y estéril, sino muy peligroso. Yo no puedo matar a nadie si un día me duele la tripa y lo paso muy mal, y veo salir a mi compañero  del escusado con cara de angustia aunque me de mucha pena.

Los Derechos Humanos se han plasmado en la DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS,  proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948. Pero es necesario un  Estado de Derecho para que los aplique. Están muy bien escritos y muy bonitos, pero no son más que buenas y estéticas intenciones si no hay una Entidad Suprapersonal que los conceda. He ahí el porqué hay muchos países de los que forman las Naciones Unidas que no los aplican. Por eso se les desean a los humanos y no a otras especies; esto se suele decir con la boca pequeñita y muy quedo, por si alguien se espanta. Es obvio  que cada derecho o libertad, lleva asociada una obligación, cosa que solo se pide a los portadores de derechos: las personas humanas, ni a las jurídicas, ni a otra especie animal hasta que no adquiera la categoría de persona. No es que yo no quiera que los animales tengan derechos humanos, es que no pueden tener obligaciones, todo ello no implica que no nos portemos con ellos y con todos los seres naturales con respeto. El problema resultante es que cuando un animal pensamos que sufre, porque no puede decírnoslo, o el veterinario piensa dada su preparación, que le queda poca vida, o simplemente que el dueño quiere deshacerse de él por cualquier motivo, lo lleva al veterinario y lo matan. Así el dueño es feliz y no pasa nada, no hay que dar ninguna explicación, ni ninguna ley que lo prohíba, porque como el animal no es persona, no tiene dignidad, y no hay problema en quitarlo de en medio. Esto es triste y además es preferible a que lo tiren a la calle o lo maten a palos, lo envenenen u otras lindezas que suelen hacer algunos desaprensivos con unos seres indefensos,  por no calificarlos como lo que realmente se merecen.

Ahora como parece que las personas mayores, ya no producen y son una carga para el Estado, según algunos, aún cuando saben que la miseria de jubilación que perciben la han pagado con creces en sus muchos años de trabajo y con su propio dinero. Se ha decidido que se les quita el Derecho a la Vida por lo que pasan a la condición de animales, ya no son personas, y por lo tanto se les quita la dignidad y ya se pueden matar como a los perros, gatos y otros animales que no son personas. Mi pregunta es la siguiente: ¿Cuándo se empieza a ser persona con dignidad y cuándo de deja de ser persona y por consiguiente sin dignidad? Dignidad o no dignidad significa la barrera de no matar o poder matar impunemente.

Si hablamos de persona y dignidad, lo más digno en una enfermedad terminal de gran sufrimiento, es que la  persona no sufra nada. Eso se consigue respetándolo como persona hasta su final con dignidad. La medicina paliativa actualmente está muy desarrollada y evita el sufrimiento. ¿Por qué no les damos a los animales que están en la misma situación, paliativos? Seguramente porque cuestan dinero.

¿Entonces por qué les quitamos los paliativos a estas personas que están en situaciones irrevocables y los matamos?  Por la misma razón: cuestan mucho dinero, matarlos es más económico.

Ese dinero que se ahorrarán se repartirá entre los jóvenes para que vivan más dignamente su hedonismo. ¿Habrán pensado que ellos también envejecen cada día?

Si hay problemas con la Eutanasia de los no natos, pues el tema de la dignidad va asociado al de persona, y el de persona es jurídico y se les da al nacer. Aunque está claro que de una persona humana no va a nacer un perro ni otro animal, sino un humano. ¿Pero los derechos humanos son para los humanos o no lo son? Si son para los humanos cualquier embrión de humanos, es humano, tiene dignidad, por lo tanto tiene derecho a la vida.

En el caso de los ancianos y enfermos terminales es de meridiana claridad, porque todos son legal y legítimamente personas dignas, solamente en algunos casos los jueces los privan por diversos motivos de esa dignidad para decidir, y en este caso son los propios jueces los que deben de velar por sus derechos.

Sigo todavía sin saber quién me van a quitar mis derechos de persona para poder matarme. ¿A qué edad voy a dejar de ser persona? La finalidad la sé: el dinero.

Los niños con cáncer que llenan los hospitales, por desgracia, aunque tengan pocos años, van a dejar de ser personas? ¿Qué especie de mente irracional lo va a decidir? ¿El Estado? ¿La Judicatura? ¿La Asamblea popular?

Como persona con dignidad, de momento, tengo derecho a saber:  Quién, cómo, cuando y porqué motivo dejaré de ser persona. ¿Si no hay ningún problema de enfermedad se les dejará a los ancianos llegar a los cien años, a los noventa, a los ochenta? ¿Dependerá del número, de los años, de los gastos? Y sobre todo ¿quién lo va a decidir? Esta aberración acaba de comenzar en esta nuestra España con el criterio progresista de que son más avanzados los Estados que matan a más personas dignamente.

Dejo para otra ocasión la reflexión sobre ¿Cuándo sobra una persona,  para el Estado, para los herederos, para  los enemigos, para los que nacen con problemas, con algo que la nueva generación de políticos considere inútil? ¿Hasta dónde se va a extender el utilitarismo? ¿Cómo van a actuar los cristianos con este tema? Porque he oído a algunos que se manifiestan cristianos, decir que en algunos casos es una obra de caridad. ¡Ahí va eso!

 

 

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