Francisco de Mayronis, Franciscano

Francisco de Mayronis fue admirador y discípulo de Escoto durante su estancia en París como estudiante (1304-1307), pero un discípulo original y fecundo. Un escotista del siglo XV, Guillermo de Vaurouillon, hace gran elogio de él y le sitúa a la altura genial de Enrique de Gante y de Gil de Roma, aunque también le critica por su excesivo afán de distinguir, dividir y argumentar en cuatro puntos aun en los casos en que podría hacerse en tres. Por su sutileza dialéctica se le llamó en su tiempo padre de las formalidades y maestro agudo de abstracciones: doctor illuminatissimus y también magister abstractionum. Su crítica se extendía por igual tanto a los grandes maestros como a los menores.
Entre sus numerosas obras hay que destacar los dos comentarios a las Sentencias, comentarios a la Isagoge de Porfirio, a la Física de Aristóteles, a La ciudad de Dios, etc. De particular interés son sus obras de carácter político.
De acuerdo con la metafísica de su maestro Escoto, identifica la esencia y la existencia, distinguiendo toda una serie jerarquizada de modos intrínsecos de la esencia. Pero se separa de su maestro al no admitir que las ideas no sean formalmente idénticas y absolutamente coeternas con Dios. Según las conclusiones de Lapparent, los estudios políticos de Francisco de Mayronis defienden la teoría de una monarquía universal, de la que el jefe debiera ser el Papa y no el Emperador, en oposición a lo que sostenía Dante. El Papa resultaría ser, tanto en lo espiritual como en lo temporal, el jerarca de todo el mundo. En cuanto a la cosmología, Mayronis habla de una vis impressa, que continúa el movimiento impreso por el motor, de tal modo que cesando el proyectante continúa el movimiento. [Cf. J. A. Merino, BAC-525].