Padre nuestro. La oración de Jesús en los Evangelios.

Matteo Crimella
Las versiones de Mateo (6,9-13) y la de Lucas (11,2-4) del Padrenuestro son muy similares: la invocación al Padre (tres en Mt y dos en Lc) y las peticiones (cuatro en Mt y tres en Lc). El Autor expone en el comentario primero a Mateo y después la versión de Lucas, sin que entrañe una prioridad de aquél sobre éste.
Mateo sitúa el Padrenuestro en la oración de la piedad judía, entre las exhortaciones sobre la limosna y el ayuno. La súplica a Dios como Padre se dirige a los discípulos de Jesús, que siguen su conducta, se convierten en hijos del Padre y expresan su paternidad ampliada a toda la creación. Y lo manifiestan sin muchas palabras; cumpliendo la voluntad del Padre que se manifiesta en la vida de Jesús. El Padrenuestro forma un triángulo entre Dios, Jesús y sus discípulos. La primera petición: «santificado sea tu nombre» alude a la separación entre el Creador y la criatura propia de la religiosidad veterotestamentaria; implica sacralidad y pureza del nombre divino, también santidad, porque Él es santo y lo revela a sus hijos en todas las dimensiones que implica su ser, nacidas de su ser amoroso (1Jn 4,8-16), que sus hijos lo reconocen y lo pronuncian.— «Venga tu reino», y reino tradicionalmente se entiende como el espacio que cubre el ejercicio temporal de un rey, y en el caso del Padre hace que dicho reinado sea teológico, que no humano. Y se desarrolla en el discurso de las parábolas en las dimensiones escatológicas y actuales. Y dicho Reino, pide el creyente, que sea real en la historia personal y social.— «Hágase tu voluntad» es la condición para entrar en su Reino. Participar en su salvación es posible si nuestra vida la configura su voluntad, aunque tantas veces no la sintamos y palpemos en nuestra experiencia cotidiana, como le ocurrió a Jesús en los momentos más dramáticos de su vida, y, no obstante, no flaqueó en su obediencia a dicho voluntad que pasaba por su extremo sacrificio del amor del siervo. La traducción más exacta sería «deja que suceda», pues el verbo ginomai indica acontecer, acaecer — «Así en la tierra como en el cielo» que significa toda la realidad creada, de la cual es su Creador y también su Señor, que la participa a su Hijo en la Resurrección y, a su vez, a Pedro y demás discípulos. Con ello, las tres peticiones anteriores se extienden en el espacio y en tiempo.
A continuación se tratan las peticiones básicas para la vida humana. El «pan» está en el centro de las siete peticiones de Mateo. Pedimos «hoy el pan de mañana» (73), pan que para la cultura mediterránea es el alimento básico, es decir, la vida del hombre.— «Y perdónanos nuestras deudas como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores». Con relación a la parábola de los dos deudores (Mt 18,21-35), el perdón que ofrecemos a nuestros hermanos es la consecuencia lógica del perdón que recibimos de nuestro Padre, siempre y en toda circunstancia, es decir, el deber de perdonar es «el lugar de su verdad» (83). Si el hombre no es capaz de ofrecer el perdón a sus hermanos para reconstruir la convivencia pacífica humana, bloquea el perdón divino.— «Y no nos introduzcas en la prueba» que se da en los momentos de dolor y sufrimiento en cuya experiencia es muy fácil caer y provocar una tentación. Se le pide al Señor que no sea así.— «Sino líbranos del mal», de la dimensión que afecta a la vida humana y a la entera creación; que Dios la ha vencido y le pedimos que también nos libere a todos.
Lucas sitúa el Padrenuestro en el contexto de la oración de Jesús, tan cara al Evangelista. Comienza con la palabra «Padre», Padre de Jesús, Padre de los discípulos, Padre de todos los hombres, en definitiva, el Dios de Israel (101), pero sobre todo el término es de Jesús, del Cristo.— «Santificado sea tu nombre» y «venga tu reino» siguen la versión de Mateo, acentuando la relación misericordiosa, tan importante en el tercer evangelista, misericordia que beneficia a todos sus hijos, les invita a compartir y eliminar las divisiones y enfrentamientos. El Reino es el plan de salvación divino.— «El pan nuestro para mañana sigue dándonoslo cada día». Lucas, a diferencia de Mateo, enfoca como una acción prolongada y repetida y siguiendo las instrucciones que da a sus discípulos cuando los envía a predicar el Reino; les dice que «no toméis nada para el camino: ni bastón, no alforja, ni pan, ni dinero, y no llevéis dos túnicas» Lc 9,3); o parecido al maná dado por Dios cada día a Israel en su travesía por el desierto (Éx 16,1-36).— «Perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos el que nos debe». El perdón de los pecados que se le pide al Padre se hace en el acto de la oración de la comunidad cristiana que ora. No es una propuesta para una acción que se realizará en el futuro, sino para una acto presente.— «Y no nos introduzcas en la prueba». El diablo que aparece al principio del magisterio de Jesús, continua presente en la vida de los discípulos, que deben superar las continuas tentaciones diabólicas que le hagan desertar de su seguimiento a Jesús.
Es un comentario preciso y contextuado con riqueza en los pasajes y parábolas que profundizan el significado de las afirmaciones del Padrenuestro.
Ediciones Sígueme, Salamanca 2022, 141 pp., 12 x 19 cm.