CRISTO REY DEL UNIVERSO

 

P. Ruiz Verdú OFM

Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del Universo, haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Con esta solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, concluye el año litúrgico. Pronto se nos invitará a preparar nuestra mente y corazón para contemplar de nuevo a Jesús en la cueva de Belén (Tiempo de Adviento). En Cristo Jesús ha querido Dios Padre “recapitular”, dar razón de ser y finalidad a toda la creación, constituyéndole Rey del Universo.
<>Esta es la obra de Dios Padre. Ahora nosotros, confiados en el querer de Dios, le pedimos que, ya que por su Hijo ha liberado a la creación de toda esclavitud, cumplamos nosotros siempre la misión que nos ha señalado, que será el mejor servicio que podemos dar a la majestad de Dios, restituyéndole la gloria que a Él solo le corresponde.
El Señor nos bendice con la paz.
Por Adán vino la muerte; por Cristo Jesús, la resurrección

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, el sacrificio de la reconciliación de los hombres, pidiéndote humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos el don de la paz y la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Momento propicio para pedirle a Dios que nos conceda sus bienes de paz y de unidad; esa paz que supera nuestros deseos y nuestras expectativas, cuyo fruto es la unidad cimentada en el amor, el cual rompe las barreras que nos separan. Jesús, por su sacrifico en la cruz, ha reconciliado a toda la humanidad; pero ésta aún no ha sido capaz de vivir estos dos regalos de Dios: la paz y la unidad. Ciertamente vienen de Dios, por eso se lo pedimos a Él. Pero además de pedir, Dios nos exige que unamos a la petición el obrar. Jesús es nuestro Rey. Trabajemos junto a él y a su modo para que se haga realidad lo que en la oración le pedimos.
Tu Reino, Señor, es eterno y universal;
es el Reino de la verdad y de la vida,
el reino de la santidad y de la gracia,
el reino de la justicia, del amor y de la paz (Prefacio)

Oración después de la comunión
Después de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Señor, que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo, Rey del universo, podamos vivir eternamente con él en el reino del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

El alimento que hemos recibido nos da la vida eterna, según Jesús nos lo enseñó: “el que come este pan vivirá eternamente”. Él nos exige vivir según sus mandatos, no impuestos como los de los jefes de las naciones, sino aceptados libremente con un corazón agradecido, porque los mandatos de Cristo nos dan la verdadera libertad, necesaria para heredar la vida eterna. En el Reino de Cristo no hay esclavos, sino hijos, porque Jesús nos ha hecho libres y sólo el hijo se queda para siempre en la casa del Padre (cf. Jn 8,34-36). Por lo que la comunión que recibimos, siendo Cristo Jesús, nos va purificando de los pecados y nos prepara para vivir eternamente en el reino del cielo.
“Venga a nosotros tu reino:
para que reines en nosotros por la gracia,
y nos hagas llegar a tu reino,
donde está la visión manifiesta de ti,
el amor perfecto a ti,
la unión bienaventurada contigo,
la fruición de ti por siempre” (san Francisco de Asís: Paráfrasis del Padre nuestro)

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.