FRANCISCO DE ORIHUELA (1849-1914).

Capuchino, obispo misionero, siervo de Dios. Nació en Orihuela (Alicante) en 1849, de padres humildes y piadosos. Cursó estudios en el seminario de Orihuela, llamando la atención por su vida de oración; recibió la ordenación sacerdotal en 1875. Al año siguiente, no pudiendo abrazar la vida consagrada en España, por estar suprimidas las Órdenes religiosas, marchó a Francia y tomó el hábito trapense en Dax; al cabo de tres años y medio de prueba tuvo que abandonar aquella vida. Entonces pensó en los capuchinos restablecidos ya en España y fue admitido en el noviciado de Pamplona en 1880. Pasó algunos años en conventos valencianos, dando ejemplo de vida penitente y austera, y practicando rigurosamente la pobreza franciscana.
En 1891 embarcó con una expedición de misioneros destinados a la Guajira (Colombia). Residió primero en Riohacha, dedicado a catequizar a los indios; estuvo un año al frente del seminario diocesano de Santa Marta y después trabajó como superior en varias residencias misionales. Regresó a España en 1898 para desempeñar los cargos de definidor provincial y maestro de novicios de su recién restaurada provincia de Valencia. En abril de 1900 volvió a la misión, nombrado superior regular de la misma. La encontró deshecha por la violenta revolución liberal. Restablecida la paz, tuvo que hacer frente a las dificultades que presentaba la evangelización por la situación en que habían quedado los misioneros, por la condición geográfica y climatológica del país y por el bajo estado moral y social de los indios guajiros bautizados. Dio pruebas de celo misionero, de constancia y de tacto en el gobierno.
En diciembre de 1902, el P. Francisco de Orihuela fue nombrado vicario capitular del obispado de Santa Marta (Colombia), que había quedado vacante, y en octubre de 1904 era consagrado obispo de esa misma diócesis. En los ocho años que la rigió, continuó el mismo tenor de vida penitente y pobre, dedicó totalmente sus ingresos a las obras de la catedral, a la construcción de otras iglesias y a la fundación de un hospital para los trabajadores de la zona bananera y un colegio de niños pobres; reorganizó el seminario y promovió por todos los medios la cura pastoral, dando ejemplo de laboriosidad incansable. Recorrió más de tres veces toda su dilatadísima diócesis. Todos lo veneraban como santo.
En 1911 vino a España muy enfermo. Dado que su estado de salud le imposibilitaba cumplir sus deberes pastorales, presentó la renuncia del obispado, que le fue aceptada en 1912. Dedicó el resto de sus días a edificar a los religiosos con su estricta observancia de la vida capuchina hasta su muerte, ocurrida en el convento de Masamagrell (Valencia) el 22 de agosto de 1914. Pablo VI, en 1968, decretó la apertura del Proceso Apostólico para su beatificación. [L. Iriarte, en DHEE].