El mundo de Jesús.
Contextos socioculturales para comprender a Jesús de Nazaret.

Santiago Silva Retamales
El texto trata de las dimensiones socioculturales de los Evangelios para comprender mejor la vida y la misión de Jesús. Se desarrolla en siete temas: Palestina en tiempos de Jesús. La religión. Enfermedades, demonios y milagros de Jesús. La identidad en la sociedad de Jesús. Honor-vergüenza, valores socio-culturales fundamentales en Israel. La comensalidad en Israel y de Jesús. Matrimonio y familia. Descendencia y subsistencia.— Después de exponer la historia de Israel, sobre todo la época del Judaísmo, se centra el estudio en Galilea con sus gobernantes —dominada por la aristocracia de los herodianos o sucesores de Herodes el Grande—, sus cultivos, la variedad de su territorio y la diversidad de su población; es tierra de paganos por su helenización. El lago de Galilea daba lugar al principal actividad comercial como es la pesca, pues el pescado es el alimenta fundamental de la población. Las autoridades vendía el derecho de venta a los jefes de los publicanos, que, a su vez, lo arrendaban a otros, como es el caso de Leví (Mc 2,14). En la agricultura se daban dos formas de comercio llevada por los aparceros y los arrendatarios (39). A estos oficios se unían los de los pastores, los apicultores, los albañiles, los prestamistas, o los técnicos de la madera, del hierro y de la piedra, oficio de José y de Jesús.— La religión se centra en el judaísmo en el segundo templo y comprende desde la vuelta del destierro en el año 537 a.C. hasta su destrucción por el Imperio en el año 70 d.C. El centro de la religión es la elección y el amor de Dios de Israel que lo constituyó como tal entre todos los pueblos de la tierra. Es lo que Jesús cita como mandamiento principal de la Ley (Mc 12,30 par; Dt 6,4-5). Hay también que acentuar su monoteísmo; el conocimiento y cumplimiento de las Escrituras; el sentido de pertenencia al pueblo elegido; la observancia de los preceptos de la Ley y los ritos que le identifican como etnia, como la circuncisión, el descanso sabático, etc.; y el culto al Señor en el templo de Jerusalén.
El promedio de vida no superaba normalmente los 40 años y muchos fallecían antes: solo el 30% de los niños que nacían sobrevivían y entorno a los 6 años fallecía otro 30% . Antes de los 40 años, con tanta enfermedad como se daba, fallecía un 90%. La plenitud de la vida se alcanzaba a los 20 años. Además la concepción generalizada de entonces sobre la enfermedad es que se daba por haber cometido un pecado; de ahí que no se buscaran medios materiales ni médicos que curasen las enfermedades físicas, sino a Dios que es el que perdonaba el pecado y devolvía la salud. La lucha contra la enfermedad tenía tres campos: la familia es la que intervenía en primer lugar cuando aparecía alguna enfermedad en cualquiera de sus miembros. Cuando esta fallaba entonces se acudía a los magos y exorcistas y que en Israel eran hombres de Dios (173). Por último estaban los médicos, que apenas curaban porque su preparación era escasa; los superaban los médicos egipcios y babilonios. Los milagros de Jesús partían de la fe-confianza del enfermo, aunque las posesiones diabólicas intervenía desde su condición de Hijo de Dios.— La identidad en Israel la da la familia y no la persona individual. Cuando Jesús dice que para seguirle hay que tomar la cruz y negarse a sí mismo afirma que hay que dejar la familia , desprenderse de la familia, que es la fuente de identidad, y, por consiguiente, entraña la negación de sí. Y se cambia a la nueva familia de Jesús (Lc 14,26-27). En Israel, en concreto, la identidad viene por la condición sexual, hombre o mujer, la familia gobernada por el padre y el pueblo perteneciente al Señor. La identidad de Jesús se la da Dios Padre, pues es su Hijo amado, como se atestigua en el bautismo, la transfiguración, cuando muere en la cruz, etc. Es el que ha enviado Dios al mundo para salvarlo respondiendo a un acto de amor previo divino (cf Jn 3,16).
El honor es la condición del varón que se relaciona con la paternidad, con la autoridad, con el oficio y con la defensa de la familia en la sociedad. A ello se une el trabajo por el que se alimenta la familia, la instrucción a los varones, además de la enseñanza y práctica religiosa. El honor de la mujer se llama vergüenza entendida en un sentido positivo: «el pudor o recato como valor social […] Esta vergüenza se expresa en prudencia, modestia, mesura, moderación, discreción, sumisión a los intereses de la familia y exclusividad sexual con el marido» (296).— Sobre la comensalidad. Las comidas eran dos al día: una por la mañana y otra por la tarde, que era la más importante. En la vida de Jesús las comidas son ocasión de la revelación de la misericordia y amor divinos. En ellas, comiendo con los publicanos y pecadores, los introducía en el reino, cambiando radicalmente sus vidas para bien. Por eso se le acusa como «comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores» (Mt 19,20) Y la comida de despedida que Jesús hizo con sus discípulos es la que la Iglesia conserva como su testamento y reproduce constantemente en cada momento del día en sus comunidades. Y, por último, se destaca en el texto dos elementos culturales del matrimonio: es una relación humana que integra la sexualiudad, la economía y la religión; y la segunda es que dicha relación no es sólo entre la pareja que se une, sino entre las familias de la que forman parte. Una obra muy rica y exhaustiva en el tema tratado.