JUAN DE ZUMÁRRAGA (-1548)

Religioso franciscano, primer obispo y arzobispo de México. Nació en Durango (Vizcaya) en fecha dudosa (1468?, 1476?). Probablemente hizo su profesión religiosa en el convento del Abrojo, del que era guardián en 1527. Allí le conoció el emperador Carlos V, y formó de él tan buen concepto que al erigirse el obispado de México, le presentó para ocuparlo (12-XII-1527). El nombramiento de Zumárraga coincidió con el de la primera Audiencia de México, que sustituyó a Hernán Cortés en el gobierno.

Con los oidores de aquella Audiencia viajó el obispo electo, que aún no había recibido sus bulas a causa de la tensión entre el Papa (Clemente VII) y el Emperador. Esto hizo más difíciles los primeros pasos del nuevo prelado, todavía no consagrado. Llevaba también el título de protector de indios, cargo que le obligó a enfrentarse con la Audiencia, y aunque siempre actuó con moderación, no pudo evitar el choque. En carta al rey de 27 de agosto de 1529 refiere todo lo ocurrido, pide que se nombre nueva Audiencia y propone otros remedios. La primera petición fue atendida, pero el obispo recibió una reprensión y se le ordenó presentarse en la Corte, por real cédula de 25 de enero de 1531. En España se encontró con el ex oidor Delgadillo, que trató de difamarlo y presentó acusaciones contra él; pero triunfó la verdad y Zumárraga pudo recoger sus bulas, expedidas en 2 de septiembre de 1530.

Antes de regresar a México recibió la consagración episcopal, en San Francisco de Valladolid (27-IV-1533). Se detuvo un año en España, tiempo que empleó en defender a los indios y en exhortar a dominicos y franciscanos para que fuesen a evangelizarlos. Debió salir de España en junio y llegar a México en octubre de 1534. En 1535 fue nombrado inquisidor apostólico en la ciudad y obispado; como tal, procesó y entregó al brazo secular a un cacique de Texcoco que seguía practicando sacrificios humanos. Este rigor no fue aprobado por la Corona, y dio ocasión a que los indios fueran declarados exentos de la jurisdicción del Santo Oficio.

Zumárraga actuó como consagrante de los obispos don Francisco Marroquín, de Guatemala, y don Juan López de Zárate, de Oaxaca, en 1537. A fines del año siguiente consagró a don Vasco de Quiroga, obispo de Michoacán. Los cuatro prelados se reunieron para tratar asuntos importantes, entre otros la reducción de los indios a pueblos, para facilitar su conversión, y la necesidad de más clérigos seculares. Todo ello se recoge en su carta al Emperador de 30 de noviembre de 1537. Zumárraga asistió a la junta de obispos convocada por el virrey Mendoza a comienzos de 1539, con objeto de resolver los graves problemas referentes al bautismo de adultos y al matrimonio de los indios. También intervino en la junta eclesiástica de 1546, pero no conocemos su actuación personal en estas reuniones. Movido por su ardiente celo apostólico, pensó marchar a China, para misionar allí, pero no obtuvo licencia del Papa. El 11 de febrero de 1546 fue erigida en metropolitana la sede de México, y Zumárraga designado arzobispo. El año 1547 lo pasó dedicado a su ministerio pastoral y a cuidar la impresión de las Doctrinas que había mandado publicar. Estaba ya muy enfermo, y al sentir próximo su fin redobló el esfuerzo para administrar el sacramento de la Confirmación a muchos miles de indígenas.

Murió en México, el 3 de junio de 1548, y fue sepultado en la catedral. Vivió, como fiel observante de las reglas de su Orden, en la más estricta pobreza. Por su iniciativa se fundaron el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, para la educación de niños indígenas, el Hospital del Amor de Dios, en México, para enfermos contagiosos, y otro hospital en Veracruz. Para liberar a los indios del pesado oficio de «tamemes», procuró que se importasen asnos, y para fomentar la industria de la seda solicitó el envío de algunos moriscos casados, de Granada, a fin de que instruyesen a los indígenas

por María Lourdes Díaz-Trechuelo

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