Reflexión antropológica en el momento actual

                                                  Pilar Sánchez Álvarez

En el siglo XX se han superpuesto varios paradigmas filosóficos, el modernismo, el posmodernismo y el transmodernismo. El primero, que ensalzaba el uso de la razón, los grandes relatos, no es aceptado actualmente y las críticas después de la segunda guerra mundial aumentaron porque consideraban estos valores caducos y por tanto, hoy se habla del nuevo paradigma, el posmodernismo.

El posmodernismo caracterizado por la crisis del pensamiento metafísico, el reconocimiento de los diferentes modos de conocer, rechazando la linealidad histórica y relativizando el progreso y a la vez  promoviendo la diferenciación subjetiva y la diversidad, ha hecho presente en la sociedad de los excluidos. Se secularizan los grandes ideales, se da el fin de la metafísica y de los ideales revolucionario y el cristianismo de la época moderna, dándose una sociedad débil y un pensamiento débil.  Una sociedad liquida, que representa lo fluido, lo volátil de esta sociedad, sin valores sólidos, y donde se debilitan todos los vínculos humanos y los cambios permanentes, consumista, hedonista y sin plantearse la Verdad, desmoronándose la familia, el trabajo y la nación.  Se olvida a Dios y se centra en el hombre cambiando toda la cultura. Pero este paradigma también ha caducado, aunque se da todavía mezclado con  las nuevas ideologías.

Actualmente se habla de Transmodernidad.  Este es un concepto bastante reciente y de algún modo tratado por muchos pensadores, aunque posiblemente utilizando otras terminologías. Es un nuevo reordenamiento cultural, una superación de la posmodernidad y con ello una recuperación de algunos aspectos inconclusos en la modernidad.

Esta corriente prolonga, continúa y transciende la modernidad, es el retorno, la copia, la pervivencia de una modernidad débil, rebajada, ligth. Se da una vuelta a un metarrelato que no es otro que la globalización, metarrelato del finales del siglo XX y el comienzo del siglo XXI que legitima el tiempo y el espacio.

Con este relato se explica a sí mismo y a su entorno, sin necesidad de religiones, ni mitos, ni sueños, como por ejemplo, la emancipación de la humanidad a través de la de los obreros (Marx), la creación de la riqueza (Adam Smith), la evolución de la vida (Darwin), o la dominación de lo inconsciente (Freud). Hoy se utiliza esta nueva ideología universal, la globalización, para dar respuesta a todos los problemas a los que se enfrenta el hombre. Partiendo de una conceptualización económica se ha instalado en lo político quien se sirve de ella para explicarlo todo dándose el fin del Estado de Bienestar y un aumento de la desigualdad.

El nihilismo actual se produce por el empobrecimiento espiritual y la pérdida de sentido,  y un proyecto autodirigido para descristianizar el mundo aceptado por la cultura de masas, cambiando la concepción del hombre a través de los medios de comunicación, las redes sociales, la manipulación en la educación y las leyes impuestas por los gobiernos que está haciendo mella en la conciencia del hombre contemporáneo y aceptando valores impuestos introducidos lentamente y de manera reiterada.

En cada paradigma el entendimiento del ser humano se ve de manera diferente. En el humanismo se pasó de ser Dios el centro de todo el pensamiento y del universo, es decir, del teocentrismo, donde toda explicación se realiza desde un enfoque religioso, al antropocentrismo donde el hombre es el centro de referencia, donde el ser humano es el sujeto autónomo de la realidad, dueño de la voluntad y poseedor único de la razón, que lo distingue de las demás especies.

Hoy, con el transhumanismo se afirma la posibilidad y la conveniencia de mejorar fundamentalmente la condición humana a través de la razón aplicada, especialmente mediante el desarrollo y la puesta a disposición de tecnologías ampliamente disponibles para eliminar el envejecimiento y mejorar considerablemente las capacidades humanas intelectuales, físicas y psicológicas. Parte de una cosmovisión cientificista, materialista y atea del ser humano y su objetivo es luchar contra la finitud y la muerte con el uso de las tecnologías, promoviendo la racionalidad, la libertad, la tolerancia, la democracia y la solidaridad y dando gran importancia a la autonomía de la persona.  Se propone básicamente tres superaciones:

-una relativa al alargamiento de la vida, la superlongevidad, e incluso cruzar la barrera de la muerte.

-otra relativa a la agilidad mental, la superinteligencia, sin tener en cuenta la multidimensionalidad del ser humano, busca superdesarrollar las capacidades humanas.

-una última relativa a la eliminación del sufrimiento mediante la transformación biotecnológica, el superbienestar.

Pretende ser un movimiento de liberación para el siglo XXI. Se puede entender el transhumanismo como una manera de pensar en el futuro basado en la premisa de que la especie humana en su forma actual no representa el final de nuestro desarrollo, sino más bien una etapa relativamente preliminar. Este movimiento va modificando, aún está en proceso, todas las orientaciones personales y sociales del hombre del siglo XXI. Se asocia a la Revolución Digital y a la Inteligencia Artificial.  Y ya se habla del posthumanismo.

Un “posthumano” sería un ser (no se especifica si natural o artificial) con las siguientes características: una esperanza de vida superior a los 500 años; capacidades intelectuales dos veces superiores a lo máximo que el hombre actual pudiera tener, y dominio y control de los impulsos de los sentidos, sin padecimiento psicológico. Se trataría por tanto de alguien con unas capacidades que sobrepasarían de modo excepcional las posibilidades del hombre actual. Esta superioridad sería tal que eliminaría cualquier ambigüedad entre el ser humano y el posthumano: el posthumano sería completamente distinto.  Este último sería un ser “más perfecto” que el ser humano y el transhumano.

Esta manera de entender al ser humano le  quita responsabilidad moral y jurídica. Se identifica la identidad humana con el ser fundamentalmente neuroquímico.

Aunque las críticas son numerosas también hay defensores alegando que, el hombre posthumano sería ya una persona de unas capacidades físicas, intelectuales y psicológicas sin precedentes, porque ya habrían sobrepasado los límites biológicos, neurológicos y psicológicos y  a la vez, ya no estaría concebido como superior ni singular y conviviría horizontalmente con robots y sería ciborg.

Por supuesto esta postura no cree en ninguna esencia espiritual o alma humana, ya que todo queda reducida al cerebro y a una visión molecular. Y la interioridad queda reducida a información, códigos genéticos, procesos químicos que pueden ser descifrados y modificados.

¿Daría lugar a una nueva antropología?, ¿qué sería el ser humano?, ¿qué  derechos tendrán estos posthumanos?, ¿qué valoraciones éticas harán?

Como consecuencia de las  investigaciones, de la descorporeización de la razón, pues el razonamiento ya no era exclusivo del cuerpo humano, sino que podía ser reproducido y copiado fuera del cuerpo por cualquier máquina inteligente,  la aparición de la inteligencia artificial en los años 50, como la capacidad que tiene un dispositivo (como un móvil, ordenador o robot) para realizar tareas que generalmente requieren inteligencia humana, ha modificado el proceso de cognición del ser humano. El poder transferir la razón fuera del cuerpo, incluso superando la racionalidad humana, desmantela filosóficamente la identidad humana, porque ya no sería singular ni separada de los objetos, e incluso el concepto de sociedad, que ya no estaría constituida solo por humanos sino por no humanos que se relacionarían con ellos. La imagen del cerebro como una computadora, que es herencia de la cibernética, muestra con claridad la descorporeización del ser humano, que pasa a estar en una relación horizontal con lo no-humano.

¿Qué derechos tendrán estos posthumanos? ¿Se adaptarán a los deseos de las personas? ¿Se podrá dar a luz niños con genética selectiva? ¿Cambiará la profesión médica olvidando el juramento hipocrático? ¿Tendrá que surgir una nueva ciencia jurídica si se atenta contra la dignidad humana?

En esta sociedad secular se ha eliminado a Dios, y se ofrece un materialismo a ultranza donde se vencerá a la muerte utilizando medios como renovar sus cuerpos mediante la cría de clones como fuente de donación de órganos o conservar sus cabezas para implantarlas en cuerpos diferentes o ciborg.

Algunos consideran este transhumanismo como un movimiento de liberación ¿De qué lo libera? ¿De su condición humana natural y sobrenatural, por lo que no solo es una revolución científica sino también religiosa, atentando contra la más propio del hombre: su razón y su libertad?

La ideología transhumanista intenta penetrar en ambientes cristianos con un lenguaje equívoco.  La Iglesia católica impulsa el progreso científico, los descubrimientos dirigidos a beneficiar al hombre, mejorarlo, potenciarlo. Pero es contraria a la manipulación del hombre, a los experimentos con el hombre, porque van en contra de la libertad y de la dignidad humana. ¿Dónde está el límite ontológico en contraste con la ontología del Homo sapiens?, ¿habrá nuevas especies?

El problema no es negar la tecnología sino qué rol juega en la construcción de la sociedad. El transhumanismo puede estar vendiendo un falso sueño de libertad, donde la uniformidad, la ausencia de crítica, la discriminación y la separación radical entre pobres y ricos definan ese mundo paradisíaco que propone. ¿Hacia dónde vamos y qué visión de lo humano tenemos en el horizonte? Es necesaria una reflexión ética, a la vez que el avance científico y tecnológico para beneficiar al ser humano teniendo en cuenta su propia naturaleza.

 

 

 

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