JESÚS RESUCITADO Y LOS DISCÍPULOS

Jesús resucitado se aparece a sus discípulos en Galilea, cuando han regresado de Jerusalén moralmente hundidos por la pasión y muerte de Jesús. Retoman sus tareas y se incorporan de nuevo a sus familias. Vivir con Jesús un tiempo ha sido un sueño que ha durado muy poco, como tantas veces sucede cuando nos sentimos felices en esta vida. Pero a los pocos días se les aparece Jesús y les transforma casi por completo. Lo observamos comparando la nueva disposición que manifiestan y la nueva obligación que asumen ante todo el mundo con el comportamiento seguido días antes en Jerusalén en el prendimiento de Jesús en Getsemaní (Mc 14,50par). La pasión los dispersa; ahora, por el contrario, aparecen juntos y son capaces de establecer relaciones con un Jesús distinto.

Después de encontrarse con él en Galilea regresan a Jerusalén, de donde han huido (Lc 24,33). En la ciudad santa, por ejemplo, Pedro, que le había negado durante la instrucción del proceso de las autoridades religiosas (Mc 14,66-71par), explica sin miedo alguno que la historia de Jesús iniciada en Galilea permanece todavía, que no se ha acabado con su muerte. El primero de los discípulos se presenta a las gentes que viven o visitan Jerusalén con un vigor insólito hasta entonces, insistiendo una y otra vez que: «Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y señales que Dios realizó por su medio, como bien sabéis. A éste, entregado según el plan previsto por Dios, lo crucificasteis por mano de gente sin ley y le disteis muerte. Pero Dios, liberándolo de los rigores de la muerte, lo resucitó, pues la muerte no podía retenerlo» (Hech 2,22-24).

Los discípulos bautizan, crean comunidades y admiten a otros discípulos que extienden la fe en Jesús resucitado por doquier. Lucas lo indica con una noticia que repite varias veces: «El mensaje de Dios se difundía, en Jerusalén crecía mucho el número de los discípulos» (Hech 6,7). Pero no limitan la resurrección a Jerusalén, sino que lo amplían a los núcleos judíos del Imperio e incluso admiten a los paganos. Y los discípulos cobardes, que dejan a Jesús solo ante los sumos sacerdotes y Pilato, se convierten en creyentes valientes que entregan la vida por su causa. Ciertamente los encuentros con el nuevo Jesús los cambia por completo.

Por otro lado, con otros testigos y en distinto lugar, Jerusalén, se ofrece el relato de la tumba de Jesús. María Magdalena o unas mujeres se acercan al sepulcro para llorar su muerte (Mc 16,1-8). El resultado de la visita es que encuentran la piedra corrida y la tumba vacía. Tal hecho, muy diferente al que experimentan los discípulos varones, no les lleva al encuentro con Jesús, como atestiguan los dos seguidores de Jesús que caminan hacia Emaús (Lc 24,22-23).

En este sentido, y a raíz de la experiencia de la resurrección, se extiende la opinión de que el cadáver ha sido robado. Opinión que se da tanto entre los seguidores como entre los enemigos de Jesús. Se piensa que la desaparición del cadáver del sepulcro obedece al robo, y no sólo al principio del cristianismo, sino también por muchos pensadores a lo largo de los siglos. Es la lógica de toda persona sensata que no ve al difunto en su lugar. De hecho los relatos elaborados para cubrir las primeras opiniones sobre el sepulcro vacío se unen a la increencia de los discípulos de que Jesús vive: «Pero ellos [los discípulos] tomaron el relato [de las mujeres] por un delirio y no les creyeron» (Lc 24,11; cf. Mc 16,11-14). Esto obliga a escribir nuevas apariciones del Resucitado o a ampliar algunas de ellas para, después de muertos los primeros testigos, enseñar a dar el paso a una creencia más estable y duradera en la resurrección en otra perspectiva, cuando ya se sitúa a Jesús definitivamente en la gloria del Padre. Son los relatos de Tomás y de los discípulos de Emaús que narran Juan (20,19-29) y Lucas (24,13-35). Y la revelación de que Dios Padre ha resucitado a Jesús ha hecho posible que su vida y doctrina continue dando esperanza a tantísisima gente en la historia de la humanidad.

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.