III domingo de Adviento (C)
Oración después de la Comunión
Imploramos tu misericordia, Señor, para que este divino alimento que hemos recibido nos purifique del pecado y nos prepare para las fiestas que de acercan. Por Jesucristo nuestro Señor.
P. Ruiz Verdú
Después de comulgar, dos cosas le pedimos al Señor en intimidad con Él: que nos purifique del pecado, el cual es el mayor obstáculo para celebrar dignamente las fiestas de la Navidad, y, además, que Él nos prepare. Como anota santa Teresa de Jesús, con Cristo Jesús en nosotros es el mejor momento para negociar con Él. Si ha venido a nosotros sus razones tiene: limpiarnos del pecado, el principal obstáculo para celebrar la Navidad e iluminarnos con su verdad para no errar, confundiendo la alegría que viene de Dios con la falsa alegría del mundo. Conscientes de que esto nos puede suceder, acudimos al Señor de la misericordia, que sabe que somos barro y fácilmente el vaso se rompe.
El Señor Dios en medio de ti, te ama y se alegra con júbilo.