ADVIENTO I

P. Ruiz Verdú OFM

Oración colecta
Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir acompañados de buenas obras  al encuentro de Cristo que viene,, para que, colocados a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

En toda oración colecta nuestro primer pensamiento va dirigido a Dios. En ésta nos dirigimos al Dios todopoderoso, que es el único que puede concedernos lo que le vamos a pedir. El adviento es preparación para el encuentro con Cristo. Pero este encuentro no es siempre deseado por los cristianos, por circunstancias personales, sociales, políticas… Sin embargo, llevamos todos dentro el deseo de la vida eterna, del reino de los cielos, de una felicidad sin mezcla de sufrimiento. Dios lo puso en nosotros. Puede suceder que la “felicidad” del presente enturbie el deseo del futuro. Por eso, en la oración le pedimos a Dios que nos conceda, que cobren vida los deseos que Él puso en nuestro corazón, que no se oscurezcan ni se duerman. Y esto se lo pedimos al comenzar el adviento.
No debemos ir solos, sino acompañados de las buenas obras; de aquéllas que han merecido ser premiadas el día del encuentro con Cristo Jesús, y que son las que nos colocarán entre aquellos que también han actuado esperando al Señor y entrarán a poseer la vida eterna.

Tú, Señor, eres nuestro Padre,
tu nombre de siempre es “nuestro redentor” (Isaías).
Los que esperan en Dios no quedan defraudados

Oración sobre las ofrendas
Dios nuestro, acepta los dones que recibimos de ti y ahora te presentamos; que esta ofrenda realizada en el tiempo presente, sea para nosotros anticipo de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Estamos ya bien dispuestos para presentarnos ante el Señor con nuestros dones que él nos ha dado, pues en la oración colecta le hemos manifestado nuestro deseo de salir bien preparados al encuentro del Señor. Estos dones de pan y vino han sido escogidos por Dios. Gracias a ellos podemos celebrar -se nos ruega que lo hagamos con devoción-, la Eucaristía, no sólo al comenzar el Adviento, sino durante nuestra vida mortal, a fin de que nos sirvan de salvación eterna.

Nuestra esperanza es el Señor,
no quedaremos defraudados

<Oración después de la comunión

Hemos tomado el cuerpo del Señor: Jesús está en nosotros. Es momento propicio para hablar con él. Y en esta oración le pedimos, no individualmente , sino como miembros de la Iglesia , que la presencia de Jesús produzca fruto abundante. Y hoy, este fruto, queremos que sea: “descubrir el valor de los bienes del cielo”. Conocer para amar. Porque hay que darles la importancia y el valor que tienen a los dones que Dios nos regala, que superan nuestra capacidad de imaginar y desear. Y una vez conocidos, “poner en ellos nuestro corazón” para que influyan en nuestro ser cristiano de todos los días.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad,
porque tú eres mi Dios y Salvador (salmo 24).

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