Pensamiento de San Buenaventura.
II

Buenaventura y Tomás constituyen la cima de la Escolástica, con una comprensión y desarrollo de la teología que, desde dos esferas de influencias filosóficas, neoplatónica agustiniana y aristotélica, ellos llevan a la cumbre especulativa y experimental. Ciertamente los dos Maestros son, en algunos temas, intercambPensamiento de San Buenaventura. IIiables en las dos tradiciones, pero con acentos diversos. Hay que resaltar, por un lado, a Tomás de Aquino, por su decisiva influencia en la teología y en la vida cultural y eclesiástica, al asumir con seriedad, corregir y sobrepasar a Aristóteles, no obstante los defectos y las interpretaciones posteriores que nunca estuvieron a su altura especulativa. Por otro lado, Buenaventura se constituye en el marco de referencia en los Estudios de los Menores de París y de Oxford y en la fuente de casi toda la literatura mística de los siglos posteriores, además de ser el más firme exponente en este siglo de la tradición neoplatónica agustiniana, en la que la teología se incluye en el proceso de unión del hombre con Dios y se orienta decididamente al bien del prójimo, no obstante dialogue con Aristóteles y conozca perfectamente su concepción de la ciencia.
Esteban Tempier condena trece proposiciones basadas en la doctrina de Aristóteles y sus interpretaciones por parte de los averroístas en 1270. Antes ya se han rechazado algunos textos del Estagirita en 1210, 1215, 1226 y 1263. Pero la condena de 1277, también dirigida por el obispo de París y con conocimiento del Papa Juan XXI, afecta de alguna forma la sistemática teológica de Tomás. Con esto se crea una atmósfera antitomasiana que acentúa Roberto Kilwardy en el mismo año en Inglaterra. Como Buenaventura está en el trasfondo de la condena de 1270 en París, Guillermo de la Mare lo está en 1278 con su Correctorium fratris Thomae, que asume la Orden Franciscana en 1284 en el Capítulo General celebrado en Estrasburgo. Los Dominicos seguidores de Tomás no se callan a tales observaciones y escriben cinco réplicas llamadas Correctoria Corruptori entre 1282 y 1284. No faltaron las contrarréplicas de los Menores, las cuales avivaron una disputa doctrinal que beneficia a todos y son todo un símbolo de la gran riqueza doctrinal de este siglo y principios del XIV. En el horizonte de los posibles errores se ve la incidencia del logos y la physis griegos en la doctrina de Tomás de Aquino y la tradición neoplatónica agustiniana que constituye todavía el humus de la Iglesia. Se reproduce lo referido sobre Abelardo: la tensión entre la Facultad de Artes y sus principios epistemológicos con la teología, que poco a poco los adapta, no sin dificultades, tanto en la comprensión de la ciencia como en reproducir doctrinas de contenidos cosmológicos, p.e. la eternidad del mundo, y antropológicos, p.e. la multiplicidad de las formas sustanciales en el hombre.
Por otra parte comienza una inclinación, como antes con las Artes, hacia la independencia de la filosofía entendida como ciencia, que trata naturalmente de las ciencias naturales (Siger de Brabante, Boecio de Dacia, etc.), o de la misma teología que, delimitando sus objetivos y métodos, concibe a la filosofía como una ciencia ancilla, o incluso autónoma. Lo cierto es que la posición básica del grupo de pensadores contemporáneos o posteriores, en todo caso dependientes de Buenaventura, buscan las razones de la incidencia de la acción de Dios en la vida y en el entendimiento humano según el orden natural. La ontología, la gnoseología y la racionalidad se sobreponen a la Revelación como fuente de verdades con incidencia directa en el pensamiento teológico, aunque se mantiene la línea tradicional, pero ya con un cariz de oposición.