El Espíritu del Señor y su santa operación».
Origen y sentido de la fraternidad franciscana. 

José Antonio Guerra

José Antonio Guerra establece una relación entre la  bula «Solet annuere» en la que el papa Honorio confirma la Regla de la Orden en 1223, a petición de Francisco y demás hermanos, y la Regla de 1220, llamada «La vida de los hermanos» o RNB. La admiración y aprecio del Papa por Francisco era evidente. Con todo, habrían sus discrepancias entre Francisco y el Papa, por ejemplo en la concepción del año de probación o el noviciado: lógicamente el Papa trataría de la disciplina y la probación humana y religiosa del candidato para un género de vida tan difícil, exigencia que Francisco la orientaría  más al seguimiento creyente y humano de Jesús pobre. Esto es importante cuando se mira la contestación de Francisco a un grupo de religiosos que convocó un Capítulo General en el año 1220 para ordenar la Orden según los presupuestos tradicionales de las grandes órdenes religiosas. Francisco respondió: «Esta es la vida del Evangelio de Jesucristo…» (RNB Pról.2), afirmación que estaría en conformidad, seguramente, con el papa Honorio III.  Sin embargo, Th. Desbonnets defiende que la Regla de 1223 (RB) se aleja de las actitudes fundamentales de Francisco en el seguimiento de Jesús, y que presentó en su día al papa Inocencio III en 1209-1210 y reafirmó en su Testamento de 1226. Incluso afirma que se da un paso atrás en la ausencia de las citas evangélicas de la RB. Sin embargo, el Papa sigue la expresión primera de Francisco: «La Regla —Francisco «La vida»— de los hermanos menores…», no es otra que vivir el Evangelio, y en él encuadra los consejos evangélicos de pobreza, obediencia y castidad; más preciso que la RNB. El P. Guerra también desautoriza a Desbonnets cuando afirma que los cambios habidos en la RB de 1223 obedece más a una evolución del modo de vivir de los hermanos más que a una profunda evolución de la experiencia de los frailes del Evangelio de Jesús (cf RB 6,7-8; 10,6.8-10). Y pide Francisco la aprobación de la RB al Papa aunque ya no fuera General de la Orden. De hecho Francisco siguió influyendo en muchas decisiones que tomaron la Orden y la Santa Sede con relación a la vida de los hermanos. Lo mismo se observa en el empleo de la palabra la «vida» de los hermanos y el uso de «regla», que cada vez es más frecuente al tomar el sentido de la «vida de los hermanos» (cf RB 1,1; 2,1;10,1.3.4; 12,4; etc.); y lo mismo sucede con la expresión «hermanos menores». Definitivamente las relaciones de Francisco con Honorio III llegan a un punto de común acuerdo: la Regla de la Orden abre un nuevo camino a la presencia de la vida religiosa en la Iglesia, no identificándose con las anteriores reglas monásticas o eremíticas. Además, la Regla de la Orden sólo tiene sentido dentro del marco de la comunidad cristiana o Iglesia.

También se pueden relacionar Honorio III y Francisco comparando la RB y el Testamento, sobre todo los vv.14-15, que podría ser «el segundo relato de una historia» (83): «Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me enseñaba qué debería hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló….». Parece que Francisco se  refiere a los primeros freiles que se unieron a su vida de seguimiento de Jesús crucificado, sin embargo aclara el autor que se refiere a un momento de la vida de Francisco en el que se tendrán más en cuenta la vida y esperanzas de los hermanos según expresa revelación divina. Francisco podría contrastar opiniones sobre los nuevos cauces por donde debía discurrir la Orden y escuchar las opiniones de los hermanos. Pero en última instancia su convencimiento viene del Señor, al que estaba unido por pura experiencia creyente, y que no es otro que seguir a Jesús según el Evangelio.

El apartado de la Conclusión abarca la mitad del texto —108 páginas— y se explican dos párrafos muy importantes de la RNB 9,10-12: «Y confiadamente manifieste el uno al otro su necesidad, para que le encuentre lo necesario y se lo suministre. Y cada uno ame y cuide a su hermano, como la madre ama y cuida a su hijo (cf 1Tes 2,7), en las cosas en las que Dios le dará gracia. Y el que no come, no juzgue al que come (Rom 14,3)», y de la RB 6,7-8: «Y, dondequiera que estén y se encuentren los frailes, muéstrense familiares mutuamente entre sí. Y confiadamente manifieste el uno al otro su necesidad, porque, si la madre cuida y ama a su hijo (cf 1Tes 2,7) carnal, ¿cuánto más amorosamente debe cada uno amar y cuidar a su hermano espiritual?». Poco se ha tenido en cuenta estos párrafos trascendentales para la comprensión de la vida franciscana como relación fraterna; de hecho, a lo largo de VIII siglos se han desarrollado muy poco. La afirmación «amar y nutrir al hermano espiritual» Francisco «creyó que había logrado decir lo que quería, apuntando al corazón del Evangelio y señalando la clave desde la que el amor cristiano es practicable. «La santa operación del Espíritu del Señor» (RB 10,8) es para Francisco la base y la condición esencial de toda la vida franciscana en el seno de la vida cristiana» (161).

El P. José Antonio Guerra se pregunta cómo la Orden no ha seguido al pié de la letra la doctrina fraterna de Francisco; que los hermanos se quieran como una madre a un hijo en razón del Espíritu del Señor. Por ser la Orden una fraternidad que funciona por el valor personal de las relaciones y no como una ejército o una compañía regido por normas generales fundadas en principios doctrinales, ha podido redescubrir esta dimensión fraterna que siempre ha estado latente en la Familia Franciscana. Pero por darle valor al hermano, a lo real, a lo concreto, a lo individual, y no al grupo entendido como un conjunto de personas con una misión o función determinada, han sido las culturas las que conforman el sentido fraterno que Jesús tuvo con sus discípulos, como judío que era (cf Mc 3,13-19). Y cada cultura y cada generación ha captado y entendido  de forma diferente el mensaje de San Francisco, y máxime en nuestra cultura latina donde la Santa Sede, con la teología escolástica y neoescolástica, ha sido determinante en la comprensión de la vida religiosa y franciscana. Los Escritos de Francisco, como los Evangelios de Jesús, siempre influyen en la vida de los creyentes y de los franciscanos, pero el ángulo desde donde se leen varían por la culturas y las generaciones que la reformulan. Y no olvidemos que la Orden crece por culturas, pues las ideologías la dividen y rompen.— Es un texto precioso para la fundamentación de la vida fraterna en la Familia Franciscana y basado en expresiones antropológicas y creyentes de Francisco que ha sabido explicar con maestría el P. José Antonio Guerra.

Ediotrial Franciscana Arántzazu, Vitoria 2023, 212 pp., 13,3 x 21 cm.

¿Te gusta el Blog?

Comparte con tus amigos para dar a conocer Familia Franciscana.